El "Grupo de la Muerte", como muchos definen al Grupo D de este #Mundial de Brasil 2014, se ha vuelto más emocionante si cabía en un principio. Y es que si la clasificación para la siguiente fase se vendía bastante cara, la derrota de Uruguay ante a Costa Rica por tres goles a uno ha forzado más si cabe la situación.

Tanto es así que cuando en el día de ayer, las escuadras italianas e inglesas saltaron al campo, lo hacían con el firme convencimiento de que, quién ganara, tenía pie y medio en la siguiente fase del mundial.

Los de Cesare Prandelli plantearon un partido al toque, pero sin perder el talante ofensivo que le ha caracterizado desde la llegada del técnico de Orzinuovi.

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Por su parte, los ingleses jugaron al contrataque, con rapidez y sentido común, la única manera de derrocar el poblado centro del campo de la "Azurra".

El partido fue igualado, con una lucha increíble durante la primera mitad. En el minuto 35´de la primera mitad y tras una genialidad de Andre Pirlo - sin duda, el MVP del encuentro -, Marchisio propinó un derechazo desde fuera del área que se coló rozando el palo de la portería de Joe Hart.

Se las prometían felices los italiano, pero les duró poco la alegría. Apenas dos minutos más tarde, Daniel Sturridge culminaba una jugada al más puro estilo "Real Madrid". Contrataque fulminante elaborado por Wayne Rooney, recorriendo la banda izquierda a una velocidad increíble y realizando un último pase a la altura, sólo de jugadores con su categoría, inalcanzable para la defensa y mucho menos para Sirigú - el portero del PSG sustituyó al lesionado Buffon -.

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Así terminó la primera parte, y sin duda el partido hacía de esperar una segunda mitad de auténtico vértigo. Y no defraudó.

Apenas cinco minutos después del pitido inicial del segundo periodo, Antonio Candreva - otro de los azules que realizó un partido excepcional - se adentró en la banda derecha, prácticamente al vértice del área, y después de un excelente recorte colocó con su pierna izquierda un balón maravilloso para que Mario Balotelli sólo tuviera que empujarlo al fondo de las mallas.

A raíz de aquí, el físico imperó en el partido. Los italianos lo acusaron mucho más que los ingleses; Rooney comenzó a ejercer de líder con varias jugadas individuales que provocaron el "Uy" en la grada. Con la entrada de Ross Barkley, Inglaterra ganó verticalidad y puso en serios aprietos a una defensa azulona cada vez más agotada físicamente.

El equipo de Roy Hodgson lo intentó hasta el final, y tuvo ocasiones, desbaratadas en su mayoría por el meta italiano que tuvo una actuación estupenda. Así las cosas, Italia se coloca segunda de grupo, inmediatamente después de Costa de Marfil, y se presupone como favorita para pasar a la siguiente ronda.