Desafortunadamente la Copa del Mundo en Brasil no es uno de los mejores ejemplos de sostenibilidad ni de ética por culpa de los numerosos casos que se dan de violencia, desalojos con tensión, trabajo infantil y otras formas de explotación... Pero no todo son malas noticias, también hay que resaltar un mensaje positivo del #Mundial de Brasil, sobretodo dado por los niños, y se trata del respeto por el medio ambiente.

Los alemanes y los japoneses ya han demostrado en varias ocasiones que la diversión debe ir acompañada de civilización. Y en este caso un pequeño grupo de aficionados alemanes, hace unos días se organizó en Copacabana una recolección de residuos de las playas.

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¿El resultado? Una enorme serpiente, montada por la recogida de vasos de plástico abandonados en una de las playas más famosas del mundo.

El grupo Fun Fest de la FIFA ha creado esta iniciativa para limpiar la playa de los residuos abandonados por los forofos del Mundial animando a su vez a los bañistas a seguir el ejemplo de mantener las playas limpias.

Por otro lado, un grupo de seguidores japoneses, tras el partido contra Costa de Marfil del 14 de junio, a pesar de la amargura de la derrota de 2-1, no se fueron del estadio Arena Pernambuco, los en Recife, sin antes haber los recogido residuos del estadio.

De hecho, muchos de los seguidores japoneses ya iban equipados con utensilios de limpieza para recoger sus propios residuos, lo que hace pensar que ya sea algo habitual entre los seguidores japoneses.

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Al menos es un ejemplo a seguir y no realmente es un acto que no cuesta tanto seguir si cada uno recoge su propia basura (restos de envases de comida, bebida...). En la mayoría de poblaciones la tendencia es totalmente contraria y se suele dejar la basura tirada por los asientos, por el suelo, por los pasillos de las graderías... deberíamos tomar ejemplo de estas costumbres sanas.

Creo que la Copa del Mundo nos puede enseñar muchas cosas como acciones simples que pueden tener un impacto significativo.