La jornada futbolística que ayer presenció la ciudad de Fortaleza pudo haber sido mucho más afortunada para los de Scolari. ¿Mala suerte? ¿Poco acierto de cara a portería? La verdadera respuesta a la ausencia de goles del combinado brasileño tiene nombre propio: Guillermo Ochoa. El meta mexicano, que actualmente no milita en ningún club de fútbol profesional, tras haber concluido su contrato con el AC Ajaccio francés, impidió que Brasil pusiera el marcador a su favor, y se posicionara como primero de grupo provisionalmente. Varias paradas a lo largo de ambas mangas del partido, en especial una ante un poderoso cabezazo de Neymar Jr., dieron alas a la selección mexicana para aspirar a esa ansiada primera plaza en el grupo A. 

Tras los sorprendentes noventa minutos disputados por Guillermo Ochoa, numerosas tertulias deportivas se aventuraron a predecir qué equipo europeo pretendería ficharle tras terminar el Campeonato del Mundo.

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Sin duda, el portero azteca es un valor en alza, puesto que el equipo que decida contar con sus servicios no deberá negociar económicamente con el Ajaccio. Su contrato finalizó al terminar la temporada, de modo que el jugador está libre. Hagan sus apuestas.

Al margen de las geniliadades de este portero, Brasil demostró las carencias que venía dejando patentes en los anteriores encuentros. Carente de chispa y sin acierto combinativo desde medio campo hacia arriba, el equipo depende demasiado del indudable talento de la perla del FC Barcelona, Neymar Jr. Los de Scolari deberán mejorar notablemente si quieren disputarle el título a combinados como el alemán o el italiano, mucho más sólidos durante la competición.

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