Si tuviéramos que decidirnos por una selección para pasar a octavos sin complicaciones tras la primera jornada de fase de grupos, estoy convencido de que muchos de ustedes tendrían en la mente a la Alemania de Joachïn Low. Pero está claro que no es oro todo lo que reluce, y que quién realmente quiera pasar a octavos de final tendrá que sudar la camiseta, y mucho.

Ayer la Selección Alemana se encontró una Ghana muy bien posicionada en el campo, con un planteamiento ofensivo que no permitió en ningún momento a los alemanes desplegar su juego, y no será por no tener jugadores en el campo para hacerlo. La selección bávara desplegó todas sus armas en el Estadio Castelao, ofreciéndole a Toni Kroos la batuta para que la sinfónica actuara, y brindando a jugadores como Özil o Müller la oportunidad de llegar al área y materializar las ocasiones.

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Sin embargo, el equipo de Appiah no se arrugó en ningún momento. En defensa estuvieron serios, muy serios, con un Mensah especialmente inspirado y un Dauda que, a excepción de los dos goles en que poco pudo hacer, se mostró bastante concentrado.

Ghana jugó de "tú a tú", y a eso Alemania no está acostumbrada. Contra Portugal lo tuvo muy sencillo porque los de Paulo Bento no desplegaron en ningún momento un juego fluído, dejando numerosos huecos dónde Kroos y compañía se sentían a gusto. Pero con Ghana no fue así.

De hecho, en muchos momentos del encuentro, el "tiki-taka" correspondió a los Ghaneses, que aguantaron una primera parte muy física, y que cuando todos esperábamos que el despliegue alemán fueran mucho mayor en la siguiente mitad, tomaron las riendas y acorralaron a los de Joachin Low.

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Corría el minuto 51 cuando Mario Gotze aprovechaba el único error defensivo del partido y materializó de manera poco ortodoxa el primer tanto. Para Ghana fué un duro golpe, pero supo reponerse, y sin bajar los brazos consiguió no sólo el empate apenas tres minutos más tarde de la mano de Andre Ayew, sino que además se adelantaba en el marcados en el minuto 63 con un tanto de Asamoah Gyan, tras un grave fallo defensivo de Lahm.

Los Ghaneses seguían luchando cada balón, corriendo como si no hubiera un mañana, y el "mister" alemán se vio obligado de tirar de veteranía. Cuando Klose apareció en escena, el peligro se palpaba en el ambiente; tal vez no sea el delantero que fue hace años, pero el olfato de gol es innegable, a la altura de muy pocos matadores en el mundo. Así las cosas, corría el minuto 71 cuando el alemán lograba la igualada y dejaba todo cómo comenzó, eso sí, con el físico de uno y otro equipo muy desmejorado.

Ghana atacaba y Alemanía buscaba la contra, de esta manera ambos equipos gozaron de oportunidades, pero sin llegar a materializarlas. Finalmente, el 2-2 puede considerarse un resultado justo, y que deja todo abierto para la última jornada de grupo que será de infarto. #Mundial de Brasil