Según cuenta el Evangelio de San Mateo, el niño Jesús fue visitado por tres magos llegados de Oriente que dijeron haber llegado hasta Belén siguiendo a una estrella. Los tres magos bien pudieron proceder de Mesopotamia o Persia, que están al este de Palestina y vieron nacer la astrología hace más de tres mil años.

Los astrónomos de hoy cuentan con herramientas informáticas de precisión que les permiten recrear los cielos tal como eran en una fecha histórica determinada. Pueden, por ejemplo, conocer cuáles eran las constelaciones y los planetas que se podían ver desde Palestina el 25 de diciembre del año cero.

La conjunción planetaria

Para el astrónomo David Hughes (Universidad de Sheffield), que viene dedicándose desde 1970 a estudiar a fondo todas las explicaciones posibles para aquel suceso, lo que se vio en el cielo fue algo poco común.

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La mejor explicación que encuentra es una triple conjunción entre Júpiter y Saturno, es decir, un acercamiento máximo entre ambos planetas que se produjo tres veces en corto tiempo.

Algo así sólo ocurre una vez cada novecientos años, pudiendo impresionar a unas gentes que creían ver su provenir en los movimientos celestes.

Un cometa

Otra opción para explicar qué pudo ser aquello que persiguieron los magos es que se tratase de un cometa. Un cometa no es más que una acumulación de agua congelada que, a medida que se acerca al sol, va derritiéndose. El chorro de vapor que deja tras sí es lo que se conoce popularmente como la cola. Una estrella unida a su cola es el icono que tradicionalmente representa a la Estrella de Belén, el símbolo mismo de la Navidad.

Se da la circunstancia de que en el año 5AC unos astrónomos chinos anotaron la aparición de un cometa, en la constelación de Capricornio.

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El astro, visto desde Jerusalén, se habría mostrado con la cabeza orientada hacia el sur y la cola apuntando verticalmente hacia arriba. Esta imagen encaja perfectamente con la figura que se incluye en las tarjetas navideñas.

Otro cometa ciertamente conocido es el famoso cometa Halley, que hizo una de sus periódicas apariciones alrededor del año 12AC. Demasiado pronto como para considerarlo un candidato a ser la Estrella de Belén.

Una nova o una súper nova

Las estrellas de tipo “nova” y “súper nova” sufren reacciones nucleares a causa de las cuales parecen aparecer de repente y estar visibles durante un tiempo. Igual que hubiera ocurrido si se tratase de una “nova”, la Estrella de Belén apareció, se hizo visible durante un tiempo y después desapareció.

Ocurre precisamente que en el año 4DC unos astrónomos de la época, otra vez chinos, anotaron diligentemente la aparición de una nueva estrella en la constelación del Águila.

Conclusión

Los tres magos que adoran a un niño-dios son un arquetipo que se encuentra en otras religiones de la antigüedad, y todo apunta a que el episodio pueda ser más mítico que real.

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Pero la Estrella de Belén está llena de fuerza evocadora y poética, tanto que resiste a cualquier intento de racionalización científica.

En los países anglosajones se conoce a los magos como los “Tres Sabios” (The Three Wise Men). Tres hombres sabios, que atesoran el conocimiento acumulado por las antiguas civilizaciones, se embarcan en viaje lleno de peligros siguiendo a una estrella. Comprobarán que ese rey al que iban a homenajear no es más que un niño nacido en el seno de una familia miserable y fugitiva, que vive escondida en una situación extrema. Es a ese desvalido niño al que reconocen como dios y como rey. #Jesucristo #Reyes Magos #ESTRELLA DE BELÉN