Vayamos concluyendo con los enigmas que envuelven a nuestro planeta y que lo hacen para albergar vida. La mayoría de nuestros científicos clasifican al sol como una estrella ordinaria. Sin embargo, varios descubrimientos posteriores a esta teoría han provocado que los astrónomos reconsideren esta hipótesis. Es más que evidente de lo extraordinario de nuestro sol. La mayoría de las estrellas del Cosmos son demasiado grandes o demasiado pequeñas, muy jóvenes o muy viejas, contienen un exceso de metales o apenas contienen alguno. La radiación del sol y su precisa localización en nuestra #Galaxia son unos factores críticos que hacen posible que la #Tierra pueda albergar vida.

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La tierra está situada en una posición exacta para adquirir todos aquellos elementos esenciales para la vida. Aunque las estrellas de nuestra galaxia son tan numerosas como los granos de arena que alberga toda una playa, unos cien mil millones. Cada vez más astrónomos, están convencidos de que es más que improbable el hecho de que pueda existir otro #planeta habitable.

Un planeta apto para contener vida, debe estar posicionado en la localización exacta de la galaxia. Cerca de su centro, las condiciones están demasiado congestionadas con miles de millones de estrellas con un volumen pequeño provocan un tira y afloja gravitacional que hace imposible la supervivencia de cualquier planeta y que sean capaces de albergar vida. A esto hay que añadirle la radiación acumulada, que es muy intensa.

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Si nos dirigimos hacia los bordes exteriores de nuestra galaxia, la población estelar es muy escasa para permitir la construcción de planetas. Los elementos pesados generados por supernovas y por las enanas blancas binarias son escasos y muy dispersos, lo que conlleva a que no existan los materiales de construcción suficientes para formar un planeta. A cualquier distancia de nuestro centro galáctico las condiciones en el interior de los brazos espirales también evitan la formación de planetas. Lo asombroso es que nuestro sistema solar resida en la localización perfecta entre brazos espirales, ni cerca de su centro, ni cerca de los bordes exteriores.

Hagamos un breve resumen. Se necesita un planeta adecuado con su correspondiente sol apropiado y situado en el lugar exacto del interior de una galaxia espiral precisa, con la masa exacta y con la protuberancia de un tamaño correcto. El hecho de que un planeta dentro de una galaxia pueda contener todas estas características puede parecer algo prácticamente milagroso.

Durante el transcurso de estos tres capítulos, hemos explorados sólo unas pocas de las más de 200 características necesarias para que la vida pueda ser posible en un planeta. Esta teoría, denominada como el Principio Antrópico, demuestra que el universo parece haber sido creado en beneficio del hombre.