La idea es sencilla y sorprendente: Un equipo científico de la Universidad de Bristol ha creado un diamante artificial que, al estar inmerso en un campo radioactivo, emite energía. Las consecuencias de éste hallazgo no son nada baladí. Se podría generar energía eléctrica de una forma relativamente limpia y además, se le daría uso a los terribles residuos radioactivos que generan nuestras peligrosas y sucias centrales de fisión nuclear. Además, la vida de las #Baterías creadas con éste método podría ser extremadamente larga.

Lo soprendente de éste nuevo invento, que depende de las propiedades extraordinarias de éste diamante artificial, es que va un paso más allá de los tradicionales métodos de generación de energía eléctrica.

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Lo normal es generar ésta energía usando una combinación de imanes y bobinas de cobre. Al mover los imanes, se crea una corriente eléctrica en las bobinas debido a los cambios producidos en el campo magnético sobre el conductor. Éste es el principio que explica los generadores eléctricos que se usan en todo tipo de centrales eléctricas en la actualidad, desde las nucleares hasta las térmicas, pasando por las eólicas o las hidroeléctricas.

Los científicos implicados en este descubrimiento están utilizando diferentes materiales radioactivos para su invento. El objetivo ahora es encerrar en un diamante artificial material radioactivo como el producido en las centrales nucleares. En estos momentos, los experimentos utilizan Niquel-63 y se espera que pueda usarse el Carbono-14 que se genera en las barras de grafito de control de las centrales nucleares actuales.

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Aunque sería peligroso tocar o ingerir esta clase de contaminantes, muy venenosos para el ser humano debido a su radioactividad, el hecho de tenerlos bien encerrados en un diamante artificial haría que no hubiera peligro alguno para los seres vivos. La duración de la batería alcanzaría, con éste método, más de cinco mil años de duración. Algo que hoy en día sobrepasa de muy largo lo que pueda durar la batería de un móvil por muy alta que sea su gama.

De todas maneras, las aplicaciones a las que se orientan los científicos son más bien industriales: Satélites y maquinaria especializada. De momento, no veremos éste tipo de baterías en nuestra vida cotidiana. #Residuos nucleares #Electricidad