En la actualidad podemos decir con certeza que todo elemento presente en una célula determinada, sea animal o vegetal, es fruto de la #evolución biológica, es decir, del conjunto de procesos físicos y químicos que a lo largo de algunos miles de años han conseguido la aparición de estructuras cada vez mejor adaptadas para sobrevivir en las particulares condiciones ambientales que han ido implantándose sobre nuestro planeta. Este proceso no se debe a que las formas de vida precedentes se plantearan como objetivo automejorarse en vista a futuros cambios ambientales, sino que es resultado totalmente casual y espontáneo de la evolución del mundo físico circundante.

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Antes de proceder a un análisis más detallado de la estructura y funciones de las principales clases de moléculas integrantes de los seres vivos, vamos a ir algo más allá en la descripción de las otras características que diferencian la vida de la no vida. Una de ellas nos la proporciona directamente la experiencia.

Los seres vivos, cualesquiera que sean, necesitan alimentarse para sobrevivir, mientras que a las piedras no se les plantea ese problema. Las células extraen del alimento la energía que utilizarán posteriormente para mantener sus altamente organizadas estructuras internas. Por ejemplo, la glucosa presente en los alimentos se transforma dentro de las células en anhídrido carbónico y agua, es decir, en compuestos mucho más simples que la molécula inicial y dotados de una energía muy inferior.

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La energía liberada durante este proceso de oxidación biológica queda conservada espontáneamente bajo la forma de energía química encerrada en el enlace fosfórico de las moléculas de #ATP, el adenosintrifosfato. A través de estas moléculas, suficientemente pequeñas como para difundirse con toda rapidez por cualquier parte de la #célula, los organismos vivos pueden disponer de inmediato de toda la energía necesaria para llevar a cabo los diversos tipos de trabajo celular, como por ejemplo los asociados al movimiento de la célula o a la síntesis de sus proteínas.