Después de Ptolomeo, deberá esperarse al siglo XVI, el de #Copérnico, para que se produzca una auténtica revolución en la ciencia del estudio de los cielos. Nicolás Copérnico, nacido en Polonia, llevó a cabo la mayor parte de sus estudios en tierras italianas. Aunque era médico, no era muy apreciado porque no reclamaba honorarios a sus clientes, debe su fama a la #Astronomía. Fue él quien expulsó a la Tierra del centro del universo y la redujo a la categoría de simple planeta que, junto con los demás, gira en torno al Sol, astro fijo e inmóvil.

Ésta hipótesis Heliocéntrica (es decir, que otorga al Sol una posición central) vio la luz en 1543, el mismo año en que moría Copérnico, en su famoso De revolutionibus orbitum coelestium, aunque ya antes de que fuera publicada muchos amigos y discípulos de Copérnico estaban al corriente de la misma.

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En 1539, Johannes Rethicus, profesor de Wittenberg, había publicado una primera exposición sucinta del nuevo sistema. Creemos que ninguna descripción puede ser más adecuada que la que el propio Copérnico ofrece en su libro: "...si transformamos la revolución anual del Sol en una revolución de la Tierra, atribuyéndole a él la inmovilidad, la aparición y desaparición de constelaciones y estrellas al despuntar el alba y al caer la noche seguirá presentándosenos del mismo modo".

Y en otra parte, "...las paradas, retrocesos y nuevas puestas en movimiento de los planetas ya no serán movimientos propiamente dichos, sino movimientos aparentes provocados por el movimiento de la Tierra. Finalmente, el Sol estará destinado a ocupar el centro del mundo..."

El nuevo sistema, aún cuando daba una descripción de los movimientos planetarios mucho más simple y clara que la Ptolemáica, se vio vivamente hostigado por elementos eclesiásticos, quienes de aceptarlo creían ver al hombre expulsado del centro del universo y, por tanto, destinado a desempeñar un papel muy inferior al que le correspondía.

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Lutero llegó a decir que Copérnico era un loco que no tenía en cuenta que en las Sagradas Escrituras se afirmaba que Josué había parado el Sol, no la Tierra.

A pesar de todo, el sistema copernicano fue consolidándose lentamente, entre otras cosas gracias a los datos obtenidos en muy cuidadosas observaciones por un anticopernicano convencido, el astrónomo danés Tycho Brahé (1546-1601), cuyas observaciones alcanzaron el límite de precisión posible a simple vista o con la ayuda de instrumentos que no implicaban la amplificación de imágenes. #Historia