En la mayoría de las ocasiones pensamos que los #Extraterrestres serán extraños humanoides o seres de aspecto reptiliano que vendrán de lejanas galaxias con su avanzada tecnología. Quizá esto parezca, a nivel de la ciencia ficción, un avance respecto de los hombrecillos de Marte que, con aspecto algo naif, imaginaban en épocas pasadas, sin embargo, puede que en la realidad esta idea sea más acertada puesto que, más allá de los radiotelescopios que buscan señales lejanas de civilizaciones avanzadas, lo cierto es que las investigaciones científicas que se centran en la búsqueda de vida extraterrestre dejan de lado las galaxias desconocidas e inalcanzables (al menos por ahora) y tienen su mirada puesta en el sistema solar como mejor apuesta para encontrar la vida.

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Más concretamente, la búsqueda se centra en el entorno de Saturno ya que, gracias a las enormes cantidades de información que ha ofrecido la sonda Cassini en su largo y fructífero periodo de trabajo, ya sabemos que existen océanos de agua líquida en algunos de sus satélites. Si Titán y Encélado ya eran conocidas por la presencia de agua bajo la superficie helada de su corteza, ahora es Dione la que se suma a la lista ampliando la posibilidad de presencia de vida en su interior.

En el Observatorio Real de Bélgica los investigadores han estudiado los datos de gravitación proporcionados por Cassini y han determinado que la explicación habla de un océano de cientos de kilómetros de profundidad bajo una corteza de unos 100 kilómetros y con un fondo rocoso a modo de núcleo.

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Estos datos no resultan en absoluto descabellados puesto que la presencia de agua líquida en la vecina de Dione, Encélado, ha sido confirmada por Cassini que consiguió tomar fotografías de géiseres de vapor presentes en el polo sur.

Dione presenta una apariencia muy similar a la que se ve en Encélado aunque cuenta con diversos accidentes en su geografía que pueden ser signos de un pasado muy activo que ahora ha visto reducida su actividad. Por su parte, los géiseres de Encélado, así como las oscilaciones de su superficie demuestran una actividad evidente que se presentan como síntomas claros de una corteza mucho mas delgada que la que se atribuye a Dione. #Astronomía #NASA