El autor de esta peculiar propuesta es el ingeniero espacial Igor Ashurbeyli, nacido en 1963 en Azerbaijan. Éste ha revestido funciones directivas en varios laboratorios del mundo, hasta 2013 cuando funda la empresa "Aerospace International Research Center" (AIRC), autora de una revista llamada "Room." La elección del nombre bastante curioso proviene de la famosa ciudad de Asgard de la mitología del norte de Europa, que era gobernada por Odín y cuyos ciudadanos tenían que velar sobre los mundos inferiores.

¿Por qué convertirse en un ciudadano espacial?

     El objetivo principal de esta iniciativa popular está constituido por el deseo de cambiar la actual legislación internacional relativa al espacio.

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La idea es crear un prototipo de sociedad libre y no sometida a las leyes de los estados terrestres, tratando de mejorar el desarrollo científico además de reconocer el valor de la vida humana en sí y de la entera humanidad. Una de las tareas que se asumiría esta nación sería ocuparse del actual problema de la basura espacial, que está orbitando alrededor de la Tierra. Según las actuales normativas tales restos son de competencia de las naciones que los han lanzado pero este problema político constituye el principal freno a las iniciativas para limpiar el #espacio.

      Según las declaraciones hechas por el primer ciudadano espacial, entre 2017 y 2018, #Asgardia debería ser capaz de lanzar el primer satélite sin nacionalidad terrestre con la intención de desarrollar funciones de control sobre los desechos espaciales, expulsiones de masa de la corona solar y búsqueda de asteroides que puedan impactar sobre el nuestro planeta.

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¿Será legal esta nación?

    En la página inicial del tratado se precisa la voluntad de querer llegar a tener un mínimo de 100.000 ciudadanos, así de poder proponer el reconocimiento a las Naciones Unidas del nuevo estado. Obviamente esta iniciativa se encuentra en fuerte conflicto con el "Tratado sobre el espacio ultraterrestre" de 1960. Sin embargo, el empujón popular que el autor de esta iniciativa intenta llevar a cabo es tan impactante que se está comenzando a pensar en un debate entre las naciones para cambiar la política espacial. Las cuotas iniciales para pedir la ciudadanía han sido superadas abundantemente llegando a 187.000 las personas nacionalizadas en Asgardia incluso no siendo reconocida todavía. Las inscripciones para entrar y formar parte de esta extraordinaria nación están abiertas a todos los seres humanos sin distinción de la nacionalidad de procedencia. La inscripción puede ser efectuada rellenando sencillamente el adecuado impreso en la página oficial del proyecto insertando el propio nombre, apellido y un correo electrónico. #basura espacial