Se estima que somos más de 7.000 millones de personas sobre la faz de la tierra, y el espacio se va agotando inexorablemente. Como siempre, la observación y la inventiva humana tienen sus ases en la manga. Esta vez, se trata de un coloso, una gigantesca pirámide invertida, un ambicioso proyecto llamado “rascasuelos”.

No podemos negar que la ostentación y magnificencia de muchas de nuestras construcciones, como catedrales, pirámides, museos y demás, aún siendo inmensamente atractivas, han consumido mucho terreno de un espacio limitado que acabará por rellenarse al paso que vamos.

Una inteligente alternativa nos viene de México, en manos de los arquitectos del estudio BNKR, y como os imaginaréis, pretenden construirla aquí, concretamente en la representativa y simbólica plaza del Zócalo.

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Entrando en detalles, podrá albergar más de 100.000 personas, con una profundidad de unos 300 metros, 70 plantas, con sus 10 primeros pisos reservados para un museo histórico, más abajo otros 10 para un centro comercial, y otros tantos de viviendas. Habrá también oficinas, y en el nivel más profundo, salas de mecánica y electricidad; impresionante. La ventilación y el agua no serán problema, y la luz del sol penetrará gracias a su superficie de cristal.

Personalmente, funciona para compensar a todos aquellos animalillos pasto de las aceleradas máquinas excavadoras. Un gran proyecto puede ser una idea muy interesante y beneficiosa para México y el planeta en general, permitiéndonos seguir creciendo con la contrapartida de evitar perjudicar cualquier otra área natural, con los problemas de polución y contaminación acústica que vienen en el lote.

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Profundizando un poco más, ¿qué ocurriría si alguna tormenta de arena o ventisca tapase la "tapadera de cristal", y lo que es peor, afectara a la ventilación por ejemplo?. Habrá que pensar muy bien donde construir este tipo de edificios para evitar este tipo de accidentes.

En realidad le encuentro más puntos positivos que negativos. Para empezar, está diseñado a prueba de terremotos. En Estados Unidos, viviendas subterráneas estarían a salvo de sus tristemente famosos huracanes, además de poder evitarse muchos otros peligrosos fenómenos meteorológicos. En cuanto a la contaminación acústica, en el “rascasuelos” podría vivirse alejada de ella, algo cada vez más valorado y generosamente cotizado.

Estamos de acuerdo en que una ciudad subterránea no es algo tan novedoso (bueno, en este caso es un edificio, pero el concepto es similar). Como dato curioso, hace poco se ha encontrado en Turquía una antigua ciudad bajo tierra, de unos 5.000 años, pero esto lo dejaremos para otra ocasión. #mexico #Arquitectura #Subterráneo