Las estadísticas que muestran la cantidad y la magnitud de #Accidentes de tránsito están ubicando a la conducción de vehículos en el centro de la atención. Según los números de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los accidentes de tránsito provocan la muerte de aproximadamente 1,25 millones de personas alrededor del mundo. Y un dato destacado es que la mitad de esa cifra corresponde a  peatones, ciclistas y motociclistas.

Es por este motivo que las empresas fabricantes de automóviles están trabajando de manera incansable en el diseño de vehículos autómatas que prevendrían todo tipo de accidentes. Ejemplo de esto es la empresa Ford que se encuentra probando un radar que escanea el camino y realiza una frenada de emergencia si detecta a un peatón cruzando de manera repentina.

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No se sabe con exactitud cuál será la fecha en que se puedan ver estos coches inteligentes, pero lo que sí es seguro es que los softwares que se están desarrollando desde las diferentes compañías definen en un 90% cuándo el conductor intenta ejecutar un movimiento inestable y, de esta manera, activar el punto muerto para prevenir posibles accidentes.

Si bien podría analizarse  este invento como positivo se le mire por donde se lo mire, hay un sector de la población que no ve con buenos ojos la llegada de estos vehículos: los transportistas. Solo en Estados Unidos, por ejemplo, más de 8 millones de empleos dependen del sector del transporte por carretera.

Algunos avances

Ya se han conocido noticias donde vehículos semiautomáticos (por el momento) le salvan a la vida a algunos conductores llevándolos al hospital luego de que las personas activaran el piloto automático indicándole esta orden.

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Es es el caso del abogado Joshua Neally quien sentía una presión fuerte sobre el abdomen y activó esta opción de su auto Tesla Modelo X para terminar fuera de peligro en un centro de emergencias. 

Otro caso que se conoció en los últimos días es el del primer taxi conducido sin conductor. Parece un juego de palabras, pero no lo es: este vehículo fue creado por nuTonomy, una pequeña empresa filial del prestigioso MIT de Massachusetts en Estado Unidos. Sin embargo, este monstruo de la ciencia no puede verse en EEUU sino en Singapur, donde cualquier turista ya puede alquilar este servicio o pararlo en la calle para llegar a su destino.