Otra muestra de que se aproxima una era de infecciones bacterianas imposibles de tratar. Hoy, la Organización mundial de la salud (#OMS) ha difundido nuevos protocolos para el tratamiento de la #Gonorrea que evidencian que esta enfermedad sexual se está volviendo muy difícil de tratar. La OMS recomienda no usar quinolonas, un antibiótico que ha perdido eficacia año tras año. Y, por primera vez, la organización ha establecido una serie de guías de actuación para cuando llegue el momento en que ninguno de los medicamentos actuales funcione.

Se estima que la gonorrea infecta a 78 millones de personas cada año. Aunque la mayoría se muestran asintomáticos, la bacteria puede causar dolor en los genitales, recto y garganta y puede causar esterilidad e infecciones en el cerebro y el corazón si no se aplica tratamiento.

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Hace años que muchos países ricos han cambiando sus líneas de actuación sobre la base de sus propios datos. Pero los consejos de la OMS establecen unos estándares globales que son particularmente importantes para los países más pobres que carecen datos provinientes de una red de vigilancia propia. Las quinolonas podrían representar la ruina de países africanos que decidieran hacer frente a la gonorrea con tratamientos inefectivos, caducos por la evolución de la resistencia de la enfermedad.

La aternativa son las cefalosporinas, incluído un nuevo medicamento ampliamente utilizado llamado ceftriaxona, aunque tiene sus problemas también. Cuarenta y seis países han informado de brotes de gonorrea resistentes a la ceftriaxonas, y diez han informado de pacientes para los que ninguno de los medicamentos actuales parece tener eficacia alguna.

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Incluso si las cefalosporinas fallan, a los médicos aún les quedan algunas opciones en la recámara. Los nuevos protocolos sugieren la combinación de varios tipos de medicamento, incluyendo antibióticos más antiguos como el gentamicin y el spectinomicin. Pero éstos han sido menos estudiados y la bacteria causante de la gonorrea es conocida por desarrollar rápidamente resistencia contra ellos. La organización mundial de la salud está buscando desarrollar nuevos medicamentos contra la gonorrea.

Las pocas alternativas existentes a los antibióticos son realmente repulsivas. Antes de que la penincilina estuviera disponible a gran escala a mediados del siglo pasado, los pacientes con gonorrea tenían que padecer tratamientos realmente dolorosos en los hospitales. Una involución a esta era de tratamientos pre-antibióticos se está convirtiendo en una posibilidad tan real como oscura. La única esperanza es poner en marcha mecanismos globales para frenar la adpatación de la bacteria a los medicamentos. Un reto para la política, la economía y la medicina de nuestros días. #Ciencia