No hace falta un número infinito de monos, escribriendo al azar durante un tiempo que tendiera asímismo al infinito, para poder escribir un pasaje de Shakespeare. En lugar eso, hace falta un único mono equipado con #tecnología de sensor cerebral y...el pasaje literario para copiar.

Esta tecnología, desarrollada por los científicos del laboratorio "Stanford Bio-X" Krishna Shenoy y Paul Nuyujukian, lee directamente las señales del #Cerebro para mover un cursor de ratón en una pantalla que representa un teclado. En un experimento con monos, los simios fueron capaces de transcribir passages del New York Times y de Hamlet a un ritmo de hasta doce palabras por minuto.

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Versiones más recientes de esta tecnología ya han sido probadas con éxito en gente con parálisis, pero la escritura resultó ser lenta e imprecisa. Esta última mejora aumenta la velocidad y precisión del sistema que interpreta las señales del cerebro y mueve el cursor.

"Nuestros resultados demuestran que esta interfaz podría ser muy interesante para ser usado por el ser humano", dijo Nuyujukian. "Permite un ratio de escritura suficiente para mantener una conversación significativa."

La lectura directa de las señales del cerebro puede suponer la solución a los problemas que presentan otras #Interfaces ya existentes, como las que funcionan gracias a los movimientos oculares o a las microexpresiones faciales. Además, la lectura directa de las señales del cerebro supone una vía de expresión para comunicar directamente los pensamientos y emociones personales.

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Ésta nueva tecnología desarrollada por el equipo de la universidad de Stanford consiste en una matriz de electrodos implantada quirúrgicamente en el cerebro de los monos para leer directamente las señales que se producen en una región del cerebro que normalmente dirige los movimientos de la mano y brazo necesarios para mover un ratón de computadora.

El núcleo del trabajo de éstos investigadores está en la mejora de los algoritmos que permiten traducir esas señales para hacer selecciones de letras en una pantalla de ordenador. Probaron componentes tecnológicos individuales en estudios previos con monos, pero no habían llegado a demostrar las mejoras combinadas en velocidad de escritura y precisión.

"La interface que hemos probado es exactamente la que un humano usaría," dijo Nuyujukian. "Lo que nunca habíamos cuantificado antes era el ritmo de escritura que se podía llegar a alcanzar." Usando estos algoritmos de alto rendimiento desarrollados por Nuyujukian y sus colegas, los animales podían escribir hasta tres veces más rápido que en ocasiones anteriores.