La historia se remonta al 13 de septiembre de 2007 cuando la revista Wired anunciaba la puesta en marcha de la Google Lunar X PRIZE, competición organizada por la Fundación X Prize, y patrocinada por Google. El reto a conseguir: hacer llegar una sonda espacial a la Luna, desplazar un robot unos 500 metros sobre su superficie y transmitir imágenes audiovisuales de alta definición a la Tierra. Las propuestas no se hicieron esperar y 29 equipos de distintos países se han apuntado a esta particular carrera espacial. Alemania, Japón, Australia, Malasia, China, Dinamarca, Israel, Italia, España y Estados Unidos son algunos de los países participantes.

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De entre ellos, Moon Express, empresa norteamericana, ha conseguido ser la primera compañía privada que ha obtenido el permiso de la Agencia Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) para ir a la Luna. Al parecer, Moon Express cumple los mínimos exigidos para ello, pues “no pone en peligro la salud pública, la seguridad de personas, los intereses nacionales o de política exterior y las obligaciones internacionales”, afirmaba al respecto la FAA en un comunicado oficial.

El objetivo de esta empresa, además de hacer llegar un robot a la Luna y el envío de imágenes a nuestro planeta, es extraer de allí platino y helio-3. Este último podría ser usado como combustible en plantas de fusión nuclear. La Luna ha sido vista por algunos visionarios como el lugar idóneo de repostaje para partir hacia otros mundos.

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Si se consiguen transformar los óxidos presentes en el suelo lunar en oxígeno, podría servir como combustible para naves que, una vez ahí, y aprovechando la ausencia de gravedad, podrían despegar con mucha menor dificultad y coste hacia otros puntos de nuestro sistema solar. Esta tentadora idea y el beneplácito de la FAA, hace perfilarse a Moon Express como la candidata más idónea para ganar los 20 millones de dólares de premio que ofrece la Fundación X Prize.

Resultan muy oportunas iniciativas como la anterior, si tenemos en cuenta que la NASA, organismo pionero en la investigación espacial, lleva más de 40 años sin volver a la Luna, desde la misión Apolo 17 en 1971, por falta de financiación. Posiblemente, la inversión privada sea la clave para retomar el camino hacia nuestro satélite y, ¿quién sabe? tal vez también hacia otros lugares del universo.

 

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