Uno de los problemas más importantes que afectan a la deforestación de los montes en España son los incendios. La temporada estival es, sin duda, la época del año en la que tienen lugar con mayor virulencia y cuando sus consecuencias son más devastadoras. Sin embargo, según el último informe de WWF, después de años en los que los daños causados por el fuego habían sido catastróficos en nuestro país, actualmente, la situación está cambiando. 

Gracias a las políticas destinadas a la protección forestal, se ha logrado que, en los últimos veinte años, el número de incendios se haya reducido considerablemente. Se ha calculado que, entre 2006 y 2015, este descenso ha llegado al 37% menos de siniestros a causa del fuego.

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Sin embargo, que en nuestro país se lleguen a producir más de 12.000 incendios al año es algo insostenible. 

Los resultados del informe dejan claro en qué fallamos. En los últimos años se ha incrementado la infraestructura y el presupuesto destinado a la lucha contra el fuego. Esto ha permitido que la superficie quemada de nuestro país descienda considerablemente si la comparamos con las cifras de hace décadas. Entre los años 2006 y 2015, la superficie de monte quemado fueron 98.800 hectáreas al año, esto supone una reducción del 20% si lo comparamos con la década precedente. Sin embargo, la gran asignatura pendiente es la prevención. 

El problema radica en que, pese al descenso del número de incendios y de la superficie afectada por los mismos, los denominados Grandes Incendios Forestales (GIF) acaparan un porcentaje demasiado alto de los siniestros registrados.

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Entre 2006 y 2015 los GIF pasaron de ser los causantes del 27% de la superficie quemada en nuestro país al 37%, cifra que demuestra que, en lo relativo a estos grandes incendios, aún queda mucho trabajo por realizar. 

Para combatir los GIF, WWF plantea varias soluciones. En primer lugar identificar las Zonas de Alto Riesgo de Incendio (ZARI). Las ZARI constituyen unidades de monte en los que el riesgo de incendio es más elevado y, por lo tanto, donde la vigilancia debería ser mayor. La labor de identificación de estas zonas corresponde a las Comunidades Autónomas. Desgraciadamente, a día de hoy, ninguna de ellas pasaría el aprobado en lo relativo a la identificación de las mismas. Además, cinco de ellas (País Vasco, Navarra, La Rioja, Cataluña y Comunidad Valenciana) suspenderían estrepitosamente al no tener, ni siquiera, los controles mínimos requeridos a la hora de la identificación de las ZARI. 

Por otro lado, es necesario incrementar el presupuesto destinado a la prevención de los incendios.

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Como ya hemos mencionado, en España somos buenos apagando los conatos que llegan a producirse, sin embargo, la mejor solución pasa por evitar que dichos conatos lleguen a tener lugar. Actualmente sólo el 20% del presupuesto de la lucha contra incendios se destina a la prevención (el 80% restante se dedica a la extinción de los mismos cuando ya han tenido lugar). Incrementando las labores de silvicultura y prevención conseguiríamos evitar un gran número de incendios, especialmente los citados GIF. 

Por todo esto, aunque tenemos motivos para alegrarnos, no debemos bajar la guardia. Todavía queda mucho trabajo por hacer para garantizar la seguridad de una parte fundamental del patrimonio natural de nuestro país como son los bosques y toda la biosfera asociada a la buena salud de los mismos. #Calentamiento global