La risa, a menudo se dice, es la mejor medicina. Sin embargo, desde Robin Williams a Bill Hicks, con frecuencia parece que los más grandes cómicos son los primeros en irse. Esta tendencia desconcertante ha sido durante mucho tiempo señalada, pero un nuevo estudio ha encontrado evidencias de que los comediantes son más propensos a morir antes que los actores dramáticos, y que aquellos que son los más divertidos tienen mayor probabilidad de irse primero.

Tan gracioso que te mueres de la risa

La investigación, publicada en la Revista Internacional de Cardiología, ha analizado a los 200 mejores comediantes, actores de comedia, y actores dramáticos, según la clasificación de la opinión pública.

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Encontraron que muchos de los comediantes tendían a morir más jóvenes, con una edad promedio de 67,1 años de edad, En comparación con los actores  actores dramáticos a una edad promedio de 70,7.

Luego, los investigadores tuvieron en cuenta las fechas de nacimiento y la esperanza de vida de las personas en la lista, y encontraron que había significativamente más muertes prematuras entre comediantes que entre la población general. De hecho, calcularon que cerca del 39 por ciento de los comediantes habían muerto antes de tiempo, incluyendo por suicidio o muertes relacionadas con las drogas, en comparación con sólo el 20 por ciento de los actores dramáticos.

No sólo eso, sino que los investigadores también encontraron que los comediantes que fueron considerados los más divertidos por el público en general eran también más propensos a morir antes en comparación con sus colegas menos divertidos. 

Por qué se observa este efecto, sin embargo, es un poco más difícil de desenredar.

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Los investigadores han señalado que es algo inherente asociado a las exigencias de la profesión; trabajar durante años en un entorno altamente competitivo, con bajos salarios y baja seguridad de empleo. Esa experiencia, incluso para los mejores en los suyo, con constantes viajes, trasnochando, y estropeando patrones de sueño, alimentación y ejercicio, contribuye a los efectos fisiológicos perjudiciales y los resultados de salud.

Los actores dramáticos de éxito son a menudo considerados como modelos, y se espera que mantengan una imagen pública positiva, cumpliendo ciertas normas de comportamiento que podrían ejercer un efecto protector sobre la salud y la longevidad. Esto no parece aplicarse a los cómicos, de quienes a menudo se espera que se comporten de forma excéntrica. Además, mientras que el lugar de trabajo de un actor suele estar estrictamente regulado, los cómicos se encuentran a menudo actuando en bares y clubes, aumentando su exposición a conductas de riesgo como fumar y beber. #Investigación científica