La proteína ASIC3 (*) debe desempañar un papel importante en la detección de movimientos pequeños y rápidos, puesto que cuando fue "apagada" las células nerviosas ya no detectaban movimientos muy suaves, el resultado obtenido tras la aplicación de cierta combinación de técnicas últimamente desarrolladas tras una colaboración internacional.

 Se conocía qué proteínas detectan el color, el frío, el dolor, la luz, el olfato y el gusto pero no los que detectan el movimiento (su rapidez, suavidad, etcétera), dada su extrema complejidad, al obtenerse mediante unidades funcionales proporcionadas por grupos de proteínas.

La investigación ha sido publicada en Nature Communications, y realizada por expertos de las universidades de Aberdeen y Durham, en colaboración con otros colegas de la Academia Sínica de Taiwán.

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Otras investigaciones indican que ratones sin el ASIC2 (proteína relacionada con las terminaciones nerviosas) tienen la presión arterial alta.

Todo ello supone un considerable adelanto en el conocimiento de los sentidos poco conocidos del tacto y el movimiento, que sin duda redundará en un mejor tratamiento de las personas con trastornos del movimiento, lesiones de médula, o presión arterial alta.

También se verá favorecido el diseño de nuevos fármacos que se dirijan a "activar" y "desactivar" las proteínas que alivian muchos síntomas de tales enfermedades, así como la mejora de la robótica y las prótesis para una amplia gama de aplicaciones.

(*) En particular  los ratones que carecen totalmente de ASIC3 tienen déficit en mechanotransduction neurosensorial de los tejidos tales como la piel, estómago, colon, unión veno-auricular y la cóclea.

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No obstante, había cierta controversia en cuanto a la variabilidad de resultados en diferentes paradigmas, por lo que la investigación aludida es básica en la resolución de tal controversia en dirección a un mayor conocimiento de nuestros sentidos menos conocidos como el tacto y el movimiento.

En otras investigaciones recientes se ha demostrado que los ratones machos con ASIC3 estaban más fatigados para tareas que los ratones hembras. Sin embargo, los ratones macho sin esa proteína ASIC3 mostraron niveles de fatiga similares a  ratas hembra y más altos para ratones normales. Es un claro indicio de la relación entre dolor y fatiga, y la influencia en el sexo. #Investigación científica #Medicina