Después de avanzar en la siembra de nubes, lo que de momento no está lo suficientemente avanzada como para dar grandes soluciones, este país desértico pretende usar los petrodólares para llevar a cabo los mismos procesos de formación de nubes que se dan de forma natural.

Las montañas permiten que se formen corrientes ascendientes de aire caliente, que puede contener una cantidad mayor de humedad que al llegar a alturas más altas se acaba condensando para formar nubes y posteriormente lluvia.

Con estos fundamentos el gobierno de EAU ha financiado un proyecto para estudiar la construcción de una montaña artificial, para que se puedan formar nubes y aumenten las lluvias para así crear una ''zona verde'' en el medio del desierto, un oasis a encargo.

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El estudio lo llevarán a cabo expertos estadounidenses de la Corporación Universitaria para la Investigación Atmosférica y el Centro Nacional de Investigación Atmosférica de EAU que han recibido 400.000 dólares para estudiar más detalladamente los efectos que tendría una construcción de este tipo.

Roelof Bruintjes, científico del Centro Nacional de Investigación Atmosférica ha hecho estas declaraciones: ''Lo que estamos haciendo es evaluar los efectos que tendría sobre el tiempo una montaña de este tipo, cómo de alta tiene que ser la montaña y cómo deben ser las laderas''.

''Si el proyecto sigue adelante iniciaremos la segunda fase, en la que tendremos que recurrir a una compañía de ingeniería para ver qué sería posible y qué no'', ha añadido.

Sin embargo, no son los primeros en plantear esta idea.

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Jakob Tigges, un arquitecto alemán, pretendía crear una montaña artificial de unos 1.000 metros de altitud en Berlín, llamada ''The Berg'', aunque en este caso su uso sería turístico. Tuvo una buena recepción por parte de la población ya que se iba a crear una zona silvestre para la regeneración de fauna y flora e incluso se planteaba llevar allí especies de otras áreas.

Después de arrasar bosques para construir ciudades y grandes metrópolis, embalses que tienen un impacto negativo sobre la naturaleza deberíamos empezar a pensar en cómo recuperarla porque no parece que haya la suficiente gente que quiera dejar de destruirla, aunque eso no va a ser barato ni en la mayoría de ocasiones rentable económicamente a corto plazo. #Calentamiento global #Investigación científica #Ecología