Alex Teachey y David M. Kipping, científicos estadounidenses de la Universidad de Columbia (Nueva York), han llevado a cabo una investigación sobre la posibilidad de ocultar un planeta mediante un sencillo sistema. Según su estudio titulado A cloaking device for transiting planets (Un dispositivo de encubrimiento para planetas en tránsito), publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, a través de un rayo láser que hiciera invisible el oxígeno del planeta observado,  este podría ser descartado como habitable. “Sugerimos que las civilizaciones avanzadas podrían ocultar su presencia a través de la emisión de un láser controlado (…) Una civilización (alienígena) podría ocultar el oxígeno con una potencia de láser de 160 kW”, afirman Teachey y Kipping, quienes sostienen además que esta técnica  también podría ser utilizada en la Tierra, “a partir de un láser óptico que emitiese una potencia máxima de unos 30 MW unas 10 horas por año”. Para estos científicos, el hecho de que el telescopio Kepler y el espectrógrafo HARPS no hayan detectado otras civilizaciones en planetas similares a la Tierra, puede deberse al uso de estos métodos de ocultación.

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Piensan que dichas civilizaciones  podrían no desear contactar con nosotros y por ello intentan invisibilizar su existencia.  Creen además que este procedimiento podría hacer indetectable la huella de vida microbiana y materia orgánica. No es la primera vez que se dice que debemos ampliar nuestro criterio de búsqueda extraterrestre. Para Rory Barnes, astrónomo norteamericano de la Universidad de Washington, “estamos bastante cerca del borde interior de la zona habitable. Si nos fijamos en la Tierra con nuestras técnicas actuales, llegaríamos razonablemente a la conclusión de que podría ser demasiado caliente para la vida”.

Por otro lado, esta investigación actualiza el debate existente entre miembros de la comunidad científica sobre si debemos o no contactar con alienígenas.

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El célebre astrofísico Stephen Hawking llegó a declarar en 2010 que un contacto con civilizaciones extraterrestres produciría un resultado tan opresor como el acaecido entre europeos y amerindios tras la invasión de América. A este respecto, Kipping asegura que pese a las reticencias en torno al contacto alienígena, su trabajo “ofrece a la humanidad una opción, al menos para los eventos de tránsito, y debemos pensar en lo que queremos hacer".

¿Acaso habría que mirar desde otra perspectiva las técnicas empleadas y ponernos manos a la obra con nuevos métodos? Quizá esto lo haya tenido en cuenta Hawking, quien pese a su negativa al contacto con extraterrestres, años después,  en 2015, declaraba que “es tiempo de comprometerse a hallar la respuesta, buscar la vida más allá de la Tierra”, cuando anunciaba su apoyo a  un proyecto del grupo Breakthrough Initiatives (Iniciativas de descubrimiento) de la Royal Society en Londres, para localizar inteligencia extraterrestre mediante la escucha de señales emitidas por las estrellas más cercanas a nuestro planeta.

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