Existen muchas maneras de cavar un agujero profundo en la tierra, aunque el método más impresionante es, de lejos, una explosión nuclear subterránea, tal y como puede verse en el vídeo que hemos adjuntado más abajo.

Una explosión sobre la superficie terrestre probablemente también daría lugar a un enorme cráter debido a la vaporización de las capas superiores del suelo, pero de ninguna manera produciría un cráter tan enorme y profundo como el que se forma al explotar una bomba nuclear bajo la superficie. La energía producida en este caso, en lugar de ser liberada directamente en la atmósfera, es dirigida hacía abajo.

Esto provoca que la tierra que hay bajo la bomba sea comprimida, mientras que todo lo que queda arriba es desplazado por la fuerza de la explosión, causando un enorme hoyo que ni siquiera las películas más apocalípticas han logrado recrear con efectos especiales.

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En el vídeo puede observarse claramente el demoledor efecto de la explosión, donde parece que la tierra se colapsa sobre sí misma, precisamente porque la explosión deja un gran vacío, un fenómeno también conocido como "cámara subterránea".

Cráteres de subsidencia

Por si todavía no adivinaste quién realizó estas pruebas, debemos indicar que el Departamento de Energía de #Estados Unidos las llevó a cabo en varias ocasiones con el fin de abrir cráteres en el suelo para su uso como búnkeres de almacenamiento.

Las depresiones provocadas mediante esta técnica son conocidas como cráteres de subsidencia, uno de los cuales puede ser encontrado en el sitio de la Gestión de Residuos Radiactivos del Área 3, tal y como puede verse en el siguiente vídeo.

Según varios documentos oficiales del Gobierno de Estados Unidos, entre el 16 de julio de 1945 y el 23 de septiembre de 1992, las agencias gubernamentales realizaron un total de 1054 pruebas nucleares y dos ataques nucleares.

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Sin embargo, se cree que la cantidad de bombas y explosiones nucleares es mucho mayor que esa cifra, aunque muy difícil de saber con exactitud. 

Los lugares escogidos casi siempre fueron remotos, como por ejemplo al sur del Océano Atlántico o el Atolón Johnston ubicado en el Océano Pacífic, y desde julio de 1962, todas las pruebas nucleares fueron subterráneas, la mayoría en Nevada y New Mexico. #Investigación científica