El pasado 4 de febrero falleció el astronauta Edgar Mitchell, el sexto hombre en pisar la Luna. Vivía en un hospicio de West Palm Beach (Florida) y tenía 85 años. Fue el piloto del módulo lunar del Apolo XIV, que descendió sobre nuestro satélite el 5 de febrero de 1971. Había sido piloto de guerra de la Marina estadounidense y doctor en Ciencias de Aeronáutica y Astronáutica del Massachusetts Institute of Technology (EE.UU.). Pero a Mitchell no solo se le conoce por haber viajado al espacio exterior, sino también por sus viajes al espacio interior, al reino del inconsciente, al universo de las facultades extrasensoriales, a la sede del homo noéticus (de nóus, palabra griega referida a la mente intuitiva y a la capacidad intelectiva).

Su fascinación por la parapsicología le llevó a experimentar la telepatía.

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"Mi interés me empujó a realizar investigaciones personalmente en el campo de lo psíquico", declaró. Llevó a cabo un experimento telepático entre la Tierra y la Luna, sin que la #NASA estuviera al corriente de ello. Mitchell, a bordo del Apolo XIV —a 300.000 km de la Tierra— transmitió imágenes por vía mental al ingeniero sueco Olof Jonsson, que desde hacía tiempo venía demostrando sus dotes parapsicológicas. La noticia se filtró a la revista Life y salió publicada el 26 de febrero de 1971. Para el experimento, empleó las cartas Zener, utilizadas desde los años 30 del pasado siglo para evaluar estadísticamente las capacidades ESP (Percepción Extrasensorial). Los resultados fueron muy significativos: un 80% de aciertos, demostrándose así que la telepatía puede funcionar al margen de la distancia entre el emisor y el receptor.

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Aquello le motivó enormemente, y dos años después fundó el Instituto de Ciencias Noéticas (IONS) en Palo Alto (California), un laboratorio que tenía como fin el estudio de la conciencia y su interacción con la materia y otras dimensiones transpsíquicas, tratando así de unificar ciencia y espiritualidad. "Si el hombre tiene dominio sobre la materia, como de hecho ocurre, si el hombre puede manipular la materia únicamente por medio de energía mental, entonces es que la energía mental es la materia prima del Universo", manifestó. En su obra Parapsicología de lo desconocido dio buena cuenta de fenómenos psi como la psicokinesia, la curación psíquica, la comunicación entre seres humanos y plantas, etc. Sus investigaciones le llevaron incluso a encontrar un nexo entre lo paranormal y la física cuántica. Advirtió, asimismo, que el hombre necesitaba dar un gran salto evolutivo a nivel de la conciencia. Una expansión de conciencia que él vislumbró a modo de fusión con el Todo al observar la Tierra desde la Luna, ya en su viaje de regreso. "Aquello fue una experiencia indudablemente mística en la que mi mente traspasó los límites del tiempo y del espacio. Fue como si estuviera experimentando destellos de la verdad eterna", confesó.

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Su visión de la realidad cambió para siempre desde ese instante y concibió el Universo como una especie de gran holograma en el que todo está interconectado.

El Fenómeno OVNI fue otra de sus pasiones. Estaba convencido de que el caso Roswell fue cierto y aseguró que el gobierno estadounidense oculta información. "Sé a ciencia cierta que hemos sido visitados por extraterrestres. El Fenómeno OVNI es real, aunque ha sido encubierto por nuestros gobiernos durante mucho tiempo, al menos desde hace 60 años", afirmó. Así era este explorador que acaba de despegar hacia un viaje sideral sin retorno... #Investigación científica