Desde el inicio de la carrera espacial en 1969, con la llegada de Neil Armstrong a la Luna, la búsqueda de vida en otros planetas lleva de cabeza a los científicos. Pese al ingente trabajo multidisciplinar indagando en el mundo microbiano, en otros planetas a través de potentes telescopios y mediante ondas de radio, aún no tenemos respuestas definitivas.

Algunos investigadores defienden públicamente diversas hipótesis diametralmente opuestas. “Los extraterrestres callan porque han muerto”, afirmaba tajante Aditya Chopra, astrobiólogo de la Universidad Nacional de Australia en un artículo publicado este pasado mes de enero para la revista Astrobiology, en el que aduce que los alienígenas se habrían extinguido antes de que fuesen capaces de comunicarse con nosotros, debido a procesos de calentamiento y refrigeración propios de la mayoría de los planetas. "La mayoría de los ambientes planetarios son inestables. Para que un planeta sea habitable, las formas de vida necesitan regular los gases de efecto invernadero mediante agua y dióxido de carbono para así mantener estable la temperatura de la superficie”, asegura Chopra.

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Los principales factores que nuestros actuales investigadores tienen en cuenta a la hora de determinar la habitabilidad de un planeta son la cantidad de energía que éste recibe de su estrella, la distancia y el radio de la trayectoria de su órbita, y el comportamiento de los planetas vecinos. Sin embargo, estos parámetros no parecen ser lo suficientemente sólidos como para descartar o confirmar definitivamente si un planeta es apto para vivir en él.

Quizá por ello, el astrónomo norteamericano Rory Barnes, de la Universidad de Washington, sostiene que tenemos una información muy limitada sobre este asunto. “Estamos bastante cerca del borde interior de la zona habitable. Si nos fijamos en la Tierra con nuestras técnicas actuales, llegaríamos razonablemente a la conclusión de que podría ser demasiado caliente para la vida”, comenta Barnes, para quien sería factible que un astrónomo de otro planeta que usara técnicas similares a las nuestras, descartase la Tierra como un planeta óptimo para albergar vida, debido a su cercanía con nuestro sol. 

En el año 2010, astrónomos del observatorio Keck en Hawaii, descubrían a Gliese 581g, un planeta similar al nuestro y que está a 20 años luz de nosotros.  Gliese 581g se ubica en la zona habitable respecto a su estrella, y además, según las observaciones efectuadas por los científicos, posee la gravedad necesaria para mantener una atmósfera y una temperatura media óptima para contener agua líquida (de -13 a 24 grados Celsius).

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¿Será este mundo capaz de albergar las condiciones necesarias para la subsistencia? ¿Acaso ya hay formas de vida desarrolladas que podrían confirmar que no estamos solos? El tiempo y los avances tecnológicos serán los que despejen estas y otras cuestiones. #Investigación científica #NASA