Es lo que afirma un artículo de Phys.org del 31-12-2015. Y también: "La aparición fortuita de ciertas combinaciones de elementos en el genoma puede dar lugar a la generación de nuevos genes".

Lo que iría en contra de la presunción, o criterio general hasta el presente de la improbabilidad de la formación de genes de "novo" a partir de piezas del genoma previamente no activas.

Y es que después de la aparición de la obra "El relojero ciego" de Richard Dawkins, a partir de 1986 las bases científicas de la evolución parecían firmemente asentadas:

-La selección natural sería un reloj ciego; ciego porque no veía más allá, no planificaría las consecuencias y no tenía finalidad, aunque los resultados vivos de la selección natural nos impresiona con una "ilusión" de diseño y planificación.

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-La mutación es azar, pero la selección natural es lo contrario del azar.

-Los organismos vivos se constituyen mediante transformaciones graduales, paso a paso, a partir de unos orígenes elementales, de unas entidades primordiales lo bastante simples como para empezar a existir de modo espontáneo; cada cambio fue lo "suficientemente" simple como para haberse producido al azar (selección natural "acumulativa"). En consecuencia, la simple selección, por sí misma, no es capaz de generar la cantidad necesaria de orden que existe en un cuerpo vivo. (He aquí la diferencia entre la selección en una sola etapa, y la selección acumulativa que posee muchas).

-Los resultados de un proceso de clasificación se introducen en una clasificación posterior que es introducida a su vez en otro, y así sucesivamente.

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-"En la vida real, el criterio selectivo es siempre a corto plazo, la simple supervivencia o, en términos generales, el éxito en la reproducción".

Pues bien, la crítica más plausible a esta básica visión evolutiva proviene del llamado "diseño inteligente". (Ver el artículo "Reto de la bioquímica al paradigma darvinista", de Santiago Collado).

El bioquímico Michael Bethe ("La caja negra de Darwin") nos dice: "¿Existe algún sistema biológico que permita afirmar con certeza científica que posee complejidad irreductible, es decir que no se ha podido alcanzar de una manera gradual: cambios pequeños que supongan ventajas competitivas y selección natural?".

Para Bethe, un sistema irreductible complejo es, según sus palabras: "Con esta expresión me refiero a un sólo sistema compuesto por varias piezas armónicas o interactuantes que contribuyan a la función básica, en el cual la eliminación de cualquiera de estas piezas impide al sistema funcionar".

Para el sistema irreductibles complejo que propone, una ratonera, "o está todo o no tenemos trampa; una trampa que no tiene muelle, o cualquier otra pieza, no sería capaz de ejercer su función mínima: cazar al ratón".

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La noticia reseñada al principio añade una muestra más de disconformidad con respecto a la teoría clásica de la evolución de Darwin, que en esencia se conserva pero que requiere de cierta modulación o afinación en temas como el presente. #Investigación científica #Medicia