Tanto la nave espacial desarrollada por la #NASA para misiones modulares múltiples (MMS) como, por supuesto, el icónico Telescopio Espacial Hubble de la NASA concebido y producido en la década de 1970 con el mantenimiento en mente, son una vez más indispensables.

NASA está requiriendo el respaldo de las misiones astrofísicas principales, incluso si sus órbitas están a un millón de millas de distancia. La agencia también lanzó una solicitud de información buscando ideas para un diseño de vehículo espacial que podría utilizar tanto para su propuesta de misión de desviación de asteroides (ARM), como de vehículo para reabastecer un satélite del gobierno en órbita baja.

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El personal de la Oficina de Capacidades de Servicio de Satélites (SSCO) perfeccionó todas las tecnologías al servicio del Hubble y ahora está creando y probando tecnologías de asistencia de próxima generación, incluyendo experimentos de validación en la Estación Espacial Internacional. "Funcionó con el Hubble. Sería una locura pensar que no funcionaría de nuevo. Es volver al futuro", comenta Benjamin Reed, director adjunto del proyecto en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland.

Una nave espacial robótica -probablemente dirigida con joysticks por técnicos en tierra- llevaría a cabo maniobras prácticas, y no seres humanos utilizando herramientas robóticas especializadas u otras, como fue el caso en órbita baja con el Hubble y Solar Max.

Aunque todavía están en sus etapas conceptuales, otras misiones -entre ellas el Telescopio enfocado de astrofísica de sondeo de amplio campo infrarrojo (WFIRST-AFTA, en sus siglas en inglés)- que podrían operar en órbitas más lejanas, pueden llevar espejos primarios muy grandes que permitirían a los científicos estudiar los objetos cosmológicos con mayor resolución y sensibilidad.

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Un posible objetivo científico sería encontrar exoplanetas del tamaño de la Tierra en la zona habitable de nuestro vecindario solar, y luego identificar las sustancias químicas en sus atmósferas que puedan indicar la presencia de vida.

Para lograr estas ambiciosas metas, WFIRST y los otros observatorios en proyecto idealmente operarían en L2 (SEL2), una órbita Sol-Tierra térmicamente estable aproximadamente a un millón de millas de distancia.

Debido a la preocupación de que podrían no existir tecnologías al servicio de las misiones en la órbita SEL2, algunos han recomendado que los observatorios giren en órbita geoestacionaria (GEO), aproximadamente al 10 por ciento de la distancia a la Luna.

Robótica de apoyo factible en SEL2

"GEO puede no ser una opción para estas misiones, debido a los requisitos de estabilidad térmica", aclara Kienlen. "Un obstáculo es la percepción de que no hay un escenario plausible para satélites de auxilio en SEL2. No queremos forzar a todas las misiones principales futuras a una órbita de menor rendimiento porque estén obligadas a ser operativas.

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Por lo tanto, vamos a encontrar la manera de llevar tareas de mantenimiento a ellas".

Bet Keer, que dirige la Oficina de Conceptos Avanzados de SSCO, está de acuerdo. "Hemos probado el reabastecimiento robótico en la estación espacial. Es uno de los peldaños de la robótica de mantenimiento en su camino hacia el futuro". #Investigación científica #Universidad