Predichas por la teoría de la relatividad general de Einstein, las ondas gravitacionales son la radiación más penetrante del universo. Nada puede detener estas vibraciones ya que constituyen la trama misma del espacio-tiempo en que nos encontramos. El problema es que nunca se han observado directamente, aunque los astrónomos tienen pruebas indirectas de su existencia.

Desde la Tierra se han intentado localizar mediante los dispositivos Ligo y Virgo. El paso de dichas ondas se puede poner de manifiesto por los cambios en la longitud de la trayectoria del haz de de dos láseres en tubos con vacío, que es un dispositivo denominado interferómetro.

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Pero desde su entrada en servicio, no se detectó nada. Además los astrónomos deben considerar el “ruido” de fondo producido ondas sísmicas y variaciones del campo gravitatorio de la Tierra.

eLisa, instrumento espacial de un millón de kilómetros

La Agencia Espacial Europea (ESA) tiene planes para construir un gran interferómetro con tres satélites formando un triángulo equilátero de un millón de kilómetros de lado y el uso de  radiación láser. "La idea es medir pequeñas variaciones en la longitud de los haces láser causadas por el paso de las ondas gravitacionales. Todavía tenemos que demostrar que podemos hacerlo", afirmó Damien Texier, jefe de operaciones de la misión de la ESA.

Este ambicioso proyecto se enfrenta a dificultades técnicas importantes. Lo más difícil será conservar sobre trayectorias geodésicas masas de prueba protegidas de la influencia externa y medir con precisión, por interferometría, la distancia relativa entre estas masas.

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Además, ciertas tecnologías y ciertos instrumentos no pueden ser verificados en la Tierra, dado que la gravedad y el ambiente pueden influir en los resultados de las pruebas. De ahí la necesidad de una demostración previa en el espacio, con el objetivo de minimizar el riesgo de la misión eLisa.

Para llevar a cabo esta demostración, en Stevenage (Gran Bretaña), Airbus Defence & Space, junto con un consorcio de 40 empresas e institutos de investigación de 14 países europeos, ha construido un satélite con un elevado nivel de calidad magnética y gravitatoria.

Lisa Pathfinder será puesto en órbita en un punto de Lagrange 1 (donde un objeto pequeño, afectado exclusivamente por la gravedad, puede mantenerse estacionario respecto a dos objetos más grandes), a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. La vida del dispositivo es muy corta, aproximadamente 180 días,  aunque está diseñado para trabajar de 18 meses. Esto puede parecer poco para un satélite, pero Lisa Pathfinder no está diseñado para hacer ciencia. Por otra parte, sería imposible de detectar el paso de una onda gravitacional entre dos masas separadas solo 38 centímetros. Los controladores de tierra y el equipo de la misión científica llevarán a cabo una serie de medidas que van a determinar el rendimiento del sistema y así validar las posibilidades de la misión eLisa. #Investigación científica