Las hormigas son insectos sociales muy difundidos, se integran en la familia Formícida y como las abejas y avispas, pertenecen al orden zoológico de los himenópteros. Su origen está en el período Cretácico medio hace unos 120 millones de años y se diversificaron cuando en el entorno  aumentaron las plantas con flores. Actualmente se han clasificado 12500 especies, de un total aproximado de 22000.

Estos insectos tiene fama de ser muy trabajadores, de hecho es frecuente verlos masivamente realizando tareas diversas. Por lo que es el sorprendente el hallazgo de un equipo de biólogos, interesados desde hace tiempo en las "hormigas perezosas".

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 Según afirman los investigadores, estos resultados pueden tener implicaciones para las sociedades humanas.

"Encontramos que la pereza es un comportamiento en sí mismo", resume Daniel Charbonneau en el comunicado de prensa de la Universidad de Arizona (EE.UU.). Este biólogo de Quebec (Canadá) ha estado interesado desde hace varios años en este aspecto desconocido de la vida de las hormigas. Consideradas como trabajadoras incansables, sin embargo las hormigas Temnothorax rugatulus, habitantes de los bosques occidentales de América, hay algunas que no hacen nada en todo el día.

Se consideraron varios supuestos para explicar esta inactividad: las perezosas son en realidad guardianes (son un poco más grandes), solo están haciendo un descanso, son mayores, son jóvenes o tienen una función de despensa.

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De hecho tienen un divertículo (como un bolsillo) conocido como “estómago social“ en el que los alimentos que podríamos considerar predigeridos están a disposición de las hormigas trabajadoras que no tienen tiempo para buscar comida.

Estrategia para la gestión de la ociosidad en las sociedades complejas

Daniel Charbonneau y su colaboradora Anna Dornhaus, investigadores del Laboratoire des insectes sociaux, (Laboratorio de insectos sociales), han publicado los resultados de su estudio en la revista Behavioral Ecology and Sociobiology. Ambos biólogos han observado cinco pequeñas colonias de hormigas de la misma especie, instaladas en acuarios de vidrio, con comida y granos de arena con dimensiones adecuadas, que utilizan para crear los nidos. Los insectos, marcados con manchas de pintura, fueron filmados durante tres semanas y los investigadores fueron capaces de seguirlos de forma individual.

La conclusión a la que han llegado estos biólogos es: las trabajadoras siguen un ritmo día-noche en sus actividades y por otra parte las inactivas forman un grupo aparte.

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Y no se puede decir que sean hormigas raras, pues constituyen casi la mitad de la fuerza de trabajo. Además de su inactividad como trabajadoras, no participan en las tareas de la colonia e interactúan poco con el resto. Su comportamiento, según los autores, es una especialización auténtica. "Nuestros resultados subrayan la importancia del comportamiento de inactividad como un estado real de comportamiento", concluyen los autores.

Los científicos insisten en que se debe continuar con la investigación para entender mejor su interés para el grupo,  que podría exceder el caso de las sociedades de insectos. El estudio también ha sido publicado en la edición de octubre de Bioeconomics, publicación que tiene como objetivo aproximar las ciencias sociales y biológicas. Esta estrategia podría ser análoga en todos los grupos en los que a sus individuos se le asignan tareas específicas, mientras que la cantidad de trabajo a realizar fluctúa de forma continua. #Animales #Investigación científica