Entre el 6 de marzo y 3 de abril del 2014, se celebró en Madrid un ciclo de conferencias organizado por el divulgador científico Eduard Punset  bajo el sugerente título: “¿Seremos inmortales?”. A dicho acto, asistieron personalidades de la talla de James Vaupel, fundador del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica; Rafael Yuste, neurobiológo e investigador del proyecto BRAIN; Fernando González Candelas, catedrático de Genética en la Universidad de Valencia, y la bióloga María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.

 Abordaron, entre otras cuestiones, el aumento de la esperanza de vida desde su vertiente demográfica y sociológica, las bases moleculares de nuestro envejecimiento y algunas enfermedades vinculadas con la edad, así como el estudio de los circuitos y conexiones cerebrales.

Anuncios
Anuncios

Según Punset, en los próximos 50 años se conocerá más a fondo la biología del genoma y del epigenoma, lo que posibilitará una medicina con tratamientos más personalizados, basados en la genética de cada individuo, y, por tanto, aumentará considerablemente su perdurabilidad.

En España, se han conseguido notables avances en el estudio de la longevidad humana. La anteriormente citada María Blasco, logró elevar en un 40% la esperanza de vida de un ratón potenciando el  P53, uno de sus genes. Por su parte, el doctor Carlos López Otín, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo, ha podido identificar un gen mutante responsable del desarrollo de una nueva forma hereditaria de envejecimiento. ¿Es acaso esta la antesala a la inmortalidad?

Según José Luis Cordeiro, asesor y profesor de la Singularity University, en 2045 el hombre será inmortal.

Anuncios

Cordeiro piensa que el envejecimiento es una enfermedad curable y el cerebro un órgano que podrá ser sustituido por un software lo suficientemente potente como para asumir la inteligencia combinada de todos los hombres y la complejidad de los procesos del pensamiento. Por ello, Cordeiro se atreve a afirmar que "en los próximos años los humanos se fusionarán con los robots".

Esta teoría fue debatida en Nueva York en ‘Futuro Global 2045’, congreso internacional organizado en 2013 por el multimillonario empresario ruso Dmitry Itskov. Este evento congregó, entre otros, a científicos como George M. Church, profesor de Genética en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, quien ha diseñado nanorobots hechos con material orgánico y sintético. A la reunión también asistió el  Dr. Theodore Berger, ingeniero biomédico y neurocientífico de la Universidad del Sur de California en Los Angeles, cuyos chips de silicio son capaces de generar recuerdos a largo plazo. Otro de los participantes fue el Dr.

Anuncios

Hiroshi Ishiguro, director del Laboratorio de Robótica del Departamento de Sistemas de Innovación de la Universidad de Osaka (Japón), creador de androides casi humanos. La idea de este grupo es combinar ciencia y tecnología implantando en personas prótesis sintéticas que aumenten y mejoren sus años de vida, para finalmente, trasvasar la conciencia humana al cuerpo de un robot.

Estos increíbles avances nos hacen preguntarnos hasta qué punto inmortalidad y longevidad extrema están dejando de ser leyendas para convertirse en una posibilidad real. ¿Habrán nacido ya los humanos que podrán ser inmortales? ¿Conseguiremos superar los 100 años de vida con mejor salud y aspecto? La Ciencia y el tiempo nos darán la respuesta.

  #Investigación científica