En la primera parte nos referimos al interés de Jung por lo paranormal y en la segunda a su incursión en el mundo alquímico. Ahora vamos a abordar otra cuestión no menos sugerente que el psiquiatra suizo examinó desde un punto de vista psicoanalítico: los "platillos volantes".

El fenómeno OVNI irrumpió con fuerza en 1947, sucediéndose numerosos avistamientos en EE.UU. y Europa. La prensa dedicó grandes titulares a este tipo de noticias, a la vez que comenzaron a formarse grupos de investigación civiles y comisiones gubernamentales que mantuvieron un férreo secretismo oficial (proyectos como Sign, Grudge y Blue Book, entre otros).

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Nacía así la ufología. Científicos y militares se implicaron para dilucidar la naturaleza de tales observaciones de origen desconocido. De entre las posibles explicaciones barajadas, fue la hipótesis extraterrestre la que más entusiastas atrajo. No cabe duda de que la ciencia-ficción ejerció una notable influencia en la propagación del mito extraterrestre.

Un hombre como Jung, dedicado de lleno a la psicología del inconsciente, no podía mantenerse ajeno hacia un fenómeno con una gran carga arquetípica y que desató un considerable impacto social. "No es posible admitir que un fenómeno tan difundido sea asunto insignificante y fortuito", declaró. Una de sus ideas más brillantes fue postular la existencia de un inconsciente colectivo, que sería una especie de sustrato de la psique inconsciente común a toda la humanidad y que trasciende las diferencias de cultura y conciencia.

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"Sobre tal base se explica la analogía, y hasta la identidad de los temas míticos y de los símbolos, y la posibilidad de la comprensión humana en general", afirmó. En ese sentido, Jung dedujo que las visiones de "platillos volantes" —con su peculiar forma mandálica— no son sino una proyección del inconsciente colectivo basada en una tensión afectiva cuya causa se debe a una situación de apremio colectivo o en una necesidad vital del alma. Tal fue su interés en la cuestión que en 1958 publicó un libro titulado Un mito moderno. Sobre cosas que se ven en el cielo, en el que analizaba esta clase de visiones tan significativas que hasta surgen en sueños, como pudo comprobar en sus propios pacientes, y guardan estrecha relación con la sincronicidad (tema que trataremos en la próxima entrega).

Jung estaba convencido de que los platillos volantes "son vehículos de una representación espontánea involuntaria, arquetípica —y por decirlo así mitológica— de un contenido inconsciente, de un 'rotundum', que expresa la totalidad del individuo".

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Sin embargo, y pese a que se interesó por el 'hecho psíquico' que subyace tras dicho fenómeno, en ningún momento negó su posible realidad física. "Si un fenómeno físico desconocido fuera la causa superficial de un mito, esto no desvirtuaría el mito en absoluto", aclaró. Según Jung, los OVNIs serían de naturaleza psicoide (entre lo físico y lo psíquico) y los ufonautas representarían a nuevos dioses tecnológicos de la era de Acuario.

Hoy, las interpretaciones psicoanalíticas son cuestionadas por su ambigüedad a la hora de interpretar el fenómeno OVNI, pero, sin duda, influyeron notoriamente en el desarrollo de ciertas corrientes como la paraufología, propugnada por ufólogos como Jacques Vallée y Jerome Clark, que sugiere el papel predominante del psiquismo humano en dichos encuentros inusuales con los no identificados, en los que el testigo, a veces, se involucra en otras experiencias de etiología paranormal.

(Continuará) #Investigación científica