Una vez más, los cielos españoles se iluminaron en la noche del pasado día 28 al ser atravesado por una enorme bola de fuego. El hecho tuvo lugar a las 22:15 horas. Diversos observatorios astronómicos como el de La Hita (Puebla de Almoradiel, Toledo), Calar Alto (Almería), Sierra Nevada (Granada) y La Sagra (Granada) detectaron su paso.  

Los expertos aseguran que la roca espacial atravesó la atmósfera a una velocidad próxima a los 74.000 km por hora, lo que produjo una espectacular bola de fuego. Los primeros datos, recogidos por el astrofísico onubense José María Madiedo, apuntan a que el meteorito ha impactado sobre la vertical de Senés (Almería), a 97 km de altura, extinguiéndose definitivamente cuando se hallaba sobre la vertical del embalse de Negratín (Granada).

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Ahora será momento de averiguar de qué asteroide procede este fragmento meteórico.  

En la web del profesor Madiedo (www.meteoroides.net) se muestran imágenes de algunos de los bólidos más espectaculares registrados por los sistemas de detección que posee la Universidad de Huelva (UHU). Cuando el 15 de febrero de 2013 impactó una enorme bola de fuego en la región rusa de Chelyabinsk, en los Montes Urales (afectando a más de 3.000 edificios y dejando a más de un millar de personas heridas), me puse en contacto con este científico onubense, profesor titular de la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Huelva y miembro de la Red Española de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos.

Es uno de los mayores especialistas en asteroides, cometas y meteoros. Quise saber, entre otras cosas, qué medidas se toman para evitar el posible impacto de uno de estos asteroides, en caso de que su tamaño fuese considerable.

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Su respuesta fue la siguiente: "Desde hace algunos años se vienen desarrollando diversos programas encaminados a la identificación de NEO (Objetos Próximos a la Tierra) y a la determinación precisa de sus órbitas, con el fin de evaluar la posibilidad de que estas rocas impacten contra nuestro planeta. No obstante, el espacio es enorme y algunos de estos objetos, sobre todo los más pequeños, son muy difíciles de detectar. Es necesario, por tanto, continuar con estos programas de detección y seguimiento, intensificándolos y mejorándolos. En el caso de que se comprobase que alguno de estos objetos va a impactar contra nuestro planeta, el protocolo de actuación dependería en gran medida del tamaño del NEO y del tiempo disponible para tomar alguna acción. Las rocas con un tamaño inferior a 10 m tienden a destruirse completa o casi completamente en la atmósfera, sin dar lugar a ningún tipo de devastación. A lo sumo, pueden producir la caída de un meteorito, permitiéndonos así a los científicos recuperar materiales muy valiosos que nos ayuden a conocer mejor a estos objetos. Sin embargo, un NEO con un tamaño superior a 100 m puede producir una devastación muy considerable, suponiendo así una seria amenaza. Se contemplan varias posibilidades a la hora de poder destruir o desviar estos objetos antes de que pudieran alcanzar la Tierra, pero la eficacia de estas técnicas está por demostrar y, además, solo podrían utilizarse si se dispone de suficiente tiempo para ponerlas en marcha".

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Cada año, unos 500 meteoritos impactan contra la Tierra, a velocidades comprendidas entre 15 y 70 km/s. A pesar de que nuestra atmósfera sirve como escudo protector, estos objetos siderales suponen un serio riesgo, siendo necesario tomar las medidas oportunas. #Investigación científica