Siete años es el tiempo, que según un estudio recientemente publicado en Estado Unidos, tardaría el hombre en asentarse en la Luna con un coste que rondaría los 10.000 millones de dólares.

O eso es más o menos lo que se recoge en el documento que, igualmente, marca otros objetivos como el de volver al satélite con un coste inferior al 90% de lo que previamente se había estimado. Lo que vendría a suponer, en números redondos, un total de 100.000 millones de dólares.

Este nuevo sueño interplanetario, que guarda sus similitudes con el libro de Ray Bradbury "Crónicas Marcianas", sería posible gracias a un acuerdo entre la administración estadounidense y el sector privado, se subraya igualmente que el país norteamericano estaría preparado para liderar una "Autoridad lunar Internacional" ante un asentamiento permanente en no más de 20 años.

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Pero todo no quedaría ahí. Al parecer, de llevarse a cabo tal entelequia, el informe exprime otras variables como la mejora de la habitabilidad de sus supuestos ciudadanos y la búsqueda de la rentabilidad económica a través de la explotación, entre otras fuentes, de los recursos que ofrece.

Así, el objetivo de tal empresa consistiría en extraer hidrógeno molecular a partir de hielo de agua. Materia prima que, por ejemplo, podría ser utilizada para alimentar los propulsores de futuras naves que pudiesen repostar en el satélite cuando fuesen camino a Marte.

Para el principal responsable del proyecto, el norteamericano Charles Miller, la explotación de las minas convertiría al satélite no solo en un enclave de extracción de esta materia, sino también en una especie de gasolinera interestelar que alimentaría a los propulsores de las aeronaves con menos riesgos y de forma más efectiva que desde la Tierra.

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Así, para Miller, igualmente el proyecto sería una forma de expandir "la empresa privada a la luna". Y es que aquí, y repasando los documentos que conforman el plan, se puede extraer como uno de los objetivos principales que persigue la iniciativa es la de desvincular a la administración norteamericana de la explotación de los recursos, dejando estos en manos de empresas privadas.

De esta forma, y según el científico, se podría poner fin a uno de los principales hándicap que limitan la mayoría de posibles viajes a la luna, el presupuesto cerrado con el que cuenta la #NASA (17500 millones de dólares).

Y es que, de funcionar el proyecto, se pondría en marcha no solo lo que podría llamarse capitalismo lunar, sino también la creación de monopolios comerciales que proporcionarían, casi seguro, un cambio en el sector aeroespacial. Es decir, el número de viajes a la luna se implementaría conforme aumentase la actividad económica de la zona. #Investigación científica