Un estudio realizado por la Universidad de Edimburgo y publicado recientemente en la revista Scientific Reports, vuelve a tirar por tierra parte del imaginario colectivo que en un pasado la literatura científica y las industrias culturales construyeron sobre los dinosaurios.

Y es que muy lejos de aquellas ideas prematuras que dibujaban a estos animales como lagartos gigantes de escasa movilidad, las investigaciones realizadas a partir de la segunda mitad del siglo XX han ido evidenciado como ante todo los dinosaurios fueron criaturas rápidas, dinámicas y muy parecidas a las aves.

Un claro ejemplo lo encontraríamos así en el espécimen que dio pie a tal investigación, el Zhenyuanlong Suni.

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Este raptor perteneciente a una familia de carnívoros que se extendió durante el Cretácico Medio, fue un animal ágil e insaciable que, aunque no podía volar, tenía alas como un pájaro y un sistema de plumaje muy similar al de los pequeños dinosaurios considerados protoaves.

¿Qué tiene de ave el Zhenyuanlong Suni?

Una de las grandes preguntas que fluye por los círculos de la paleontología moderna, es la de aclarar el interrogante de dónde empiezan las aves y dónde terminan los dinosaurios. Todavía lejos de una respuesta consensuada, lo que sí es evidente es que existen multitud de ejemplos de estas criaturas con una anatomía similar a la de los pájaros y con estructuras corpóreas preparadas para el vuelo.

De esta forma, para algunos investigadores, tal cuestionamiento encontraría respuesta donde empiezan a reproducirse más intensamente esos ejemplos, a mediados del Jurásico.

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Y es que para entonces, y según las pruebas halladas en multitud de muestras, una parte importante de los dinosaurios que habitaban el planeta estaba inmiscuida en una vía evolutiva que les llevaría hacia las aves como las conocemos hoy en día.

Sería aquí entonces, y según lo clarificado por el estudio, donde encontraríamos al Zhenyuanlong Suni. Una criatura alada de un tamaño superior a lo encontrado hasta la fecha, que estaría cubierta por una serie de plumas grandes y tupidas muy similares a las de las aves modernas.

"Es el dinosaurio más grande que jamás se haya encontrado con alas" afirmó emocionado el investigador Steve Brusatte a la prensa en la presentación del proyecto. "En general es muy similar a las aves pero es más grande".

La muestra encontrada, planteaba igualmente un enigma importante para el equipo, la utilidad real de las alas. Así y según se piensa, el animal sería incapaz de volar por lo que y como apunta todo, las funciones de las mismas serían más bien la reproductiva (al igual que hace por ejemplo el pavo real) o simplemente para proteger los huevos del nido.

Todo esto hace que este primo cercano del velociraptor, y en contra de las representaciones que se proyectaron en un pasado no muy lejano, sea más parecido a un pájaro que a un lagarto.

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"Un dinosaurio con enormes alas conformadas por plumas, igual que un águila o un buitre" que según palabras del investigador, correspondería más a como debería haberse visto el velociraptor en las representaciones cinematográficas donde ha aparecido. #Investigación científica