Tras que diferentes estudios hayan revelado que el cigarrillo electrónico es más adictivo que el tradicional, un nuevo trabajo publicado en Tobacco Control (EEUU) detalla cual es la causa.

La investigación, liderada por Gregory Connolly, director del Centro para el Control Global del Tabaco de la Universidad de Harvard (EEUU), ha dado a conocer como hubo un época en la que las compañías tabacaleras centraron su esfuerzo en encontrar una sustancia que sustituyese a la nicotina para hacer los cigarros más sanos. El resultado, fue la piranzina, un compuesto orgánico que a día de hoy es imprescindible en los cigarrillos electrónicos y en el tabaco light, y que ayuda de forma independiente y conjunta con la nicotina a que el tabaco sea altamente adictivo.

Y es que, durante años, multitud de investigadores y especialistas de la sanidad de todo el mundo se preguntaron por qué muchos de los pacientes que habían decidido dejar de fumar, atajando la nicotina con diferentes medios como los parches, tenían la necesidad de volver a echarse otro cigarro o recaían.

Anuncios
Anuncios

Partiendo de esta hipótesis, el equipo liderado por el doctor Connolly, empezó una investigación que se centró en analizar todos los documentos obligados a ser desclasificados a las compañías tabacaleras tras diferentes litigios en los 90. Así pudieron comprobar como después de la Segunda Guerra Mundial, la industria sufrió una especie de pánico colectivo. Y es que para entonces, gran parte de la sociedad empezó a preocuparse por los efectos nocivos del cigarro. Por miedo a que el negocio se pudiese venir abajo, las tabacaleras pusieron en marcha diferentes estudios para encontrar un tipo de tabaco más sano. Los resultados no fueron los deseados, consiguiendo cigarros bajos en alquitrán pero con un sabor muy distinto del original.

Fue entonces cuando Phillip Morris, la compañía tabacalera más poderosa del mundo, prosiguió las investigaciones hallando el "superzumo", una sustancia que alcanzaba el sabor deseado y hacía al tabaco más suave.

Anuncios

De igual forma, esta sustancia, contenía cinco tipos de compuestos de los que tres eran las llamadas pirazinas.

Siguiendo en la misma línea, el estudio de la Universidad de Harvard halló otro dato importante. Como ya es sabido, el principal gancho bioquímico del tabaco es la nicotina, que libera dopamina en el cerebro. Pues bien, al parecer, y según fuentes del estudio, los derivados de la pirazina tienen un efecto muy similar pues, al igual que la nicotina, liberan gran cantidad de dopamina. Hecho éste, que explicaría por qué multitud de pacientes que han dejado de fumar utilizando diferentes métodos como los parches o los chicles, volvieron a recaer.

Ante el hallazgo, los responsables del estudio hacen un llamamiento internacional para advertir del riesgo de la pirazina. Y es que la peligrosidad de este compuesto se multiplica al estar presente en dispositivos que los fumadores utilizan para dejar el tabaco, como es el caso del cigarrillo electrónico, o que en teoría son más saludables como el tabaco light.

Anuncios

#Investigación científica