Según un estudio publicado recientemente en la revista Nature Scientific Reports, la contaminación en el aire estaría feminizando a los peces en lagos de los Pirineos y de los Tatras (Eslovaquia).

Y es que según los responsables de la investigación - procedentes del Centro de Investigaciones Ecológicas y Aplicaciones Forestales (CREAF-UAB), del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDEA-CSIC), y de la #Universidad de Innsbruck (Austria)- los disruptores endocrinos, unas sustancias contaminantes con la capacidad de alterar el equilibrio hormonal, serían arrastrados por el viento desde los núcleos urbanos, industriales y agrícolas hasta las montañas, generando así modificaciones en las características sexuales de los machos.

El aire como origen de la contaminación y los posibles efectos en el ser humano.

Los efectos feminizantes en los peces, ya habían sido observados en investigaciones realizadas con anterioridad.

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Ahora bien, lo relevante del estudio publicado por la revista Nature Scientific Reports, radicó en que por primera vez se había conseguido demostrar que el origen de tal desbarajuste biológico no habían sido ni los vertidos y ni los residuos urbanos. Y es que en contra de lo que un principio se pensaba, la única causa era la contaminación atmosférica.

De esta forma, el aire transportaría desde los núcleos urbanos, las zonas industriales y las zonas agrícolas los llamados disruptores endocrinos hasta los lagos de alta montaña (en realidad lo repartiría por toda la biosfera). Allí, estas sustancias altamente contaminantes serían absorbidas por los peces, produciéndoles así cambios en su constitución hormonal. Diferentes pruebas halladas en la sangre, el hígado y los tejidos musculares de los ejemplares seleccionados, así lo atestiguaron.

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Igualmente y tras el hallazgo, la investigación planteó la hipótesis de cómo podrían influir las citadas sustancias en la capacidad reproductora de estos vertebrados acuáticos. Sin obtener respuestas concluyentes, los encargados del estudio matizaron como los disruptores endocrinos influirían gravemente en niveles superiores en el aire, no así en los niveles encontrados en las pruebas analizadas.

Un último punto fijó igualmente la atención en el ser humano. Concretamente en los efectos nocivos para nuestra especie. Y es que al parecer, el potencial estrogénico de los disruptores endocrinos puede dar lugar, entre otras cosas, a malformaciones en el nacimiento, obesidad y alteraciones en el metabolismo. #Animales #Investigación científica