Fue allá por los años 70 cuando  británico Simon Conway Morris puso nombre y describió esta especie descubierta en los albores del siglo XX por el célebre paleontólogo estadounidense Charles Walcott.

Pero lo que entonces la ciencia no supo, es que la definición fisionómica que daría el británico, difundida en el libro de Stephen Jay Gould La vida maravillosa (un Best Seller de los 80 y 90), fue totalmente equivocada. Y es que por error, se perfiló un dibujo que confundió la mayor parte de la posición y función de los miembros del Hallucigenia Sparsa. Entendiendo así la cabeza como la cola, las espinas que brotaban de su espalda como patas y las patas como chimeneas dorsales.

Tuvieron que pasar 40 años y varias investigaciones para que aquella definición fuese negada, elaborándose una nueva descripción fisionómica del que podría ser padre de los invertebrados. Una especie de gusano de no más de 15 milímetros que vivió en plena explosión Cámbrica, unos 508 millones de años atrás.

Así, y según la imagen redefinida del invertebrado, publicada recientemente en un estudio realizado en la #Universidad de Cambridge (Reino Unido), recogido por la revista Nature, y dirigido por Martin Smith (Universidad de Cambirdge) y Jean-Bernard Caron (Museo Real Ontanario), el animal tendría la forma de una especie de gusano delgado, con 14 espinas saliendo de su espalda y las patas terminando en forma de garra.

Pero para los investigadores, la sorpresa no solo estuvo en dar un nuevo sentido a un puzle previamente mal confeccionado. Y es que cuando la lente del microscopio hizo su trabajo, la pupila del científico pudo encontrar algo que alimentó aún más la fascinación de las neuronas. En contra de los planteamientos de Simon Conway, lo que en su día fue definido como la cola no era otra cosa más que la cabeza. Una cabeza que según la investigación contenía un par de ojos dorsales y una dentadura de morfología muy compleja para una especie tan antigua.Esperábamos hallar una anatomía más primitiva”. Matizaba en declaraciones a la prensa Martin Smith.

Esta nueva geometría biológica, clasifica así  al Hallucigenia como un lobópodo del Cámbrico (encuadrado dentro de la familia de los panartrópodos, de la que se derivan especies como el gusano de terciopelo y los artrópodos), que según palabras del científico de la Universidad de Cambridge, alguna vez tuvo “partes bucales complejas que se fueron simplificando, perdiendo así sus dientes a medida que evolucionaba.”

Gracias a este trabajo, no solo se dota de sentido diferente a una especie de hace millones de años, sino que se certifica una vez más como los fósiles del Cámbrico son esenciales para entender el origen de los #Animales, su evolución inicial, su diversificación y sus asombrosas innovaciones. #Investigación científica