Neuchâtel es una pequeña ciudad muy conocida en el ámbito internacional, y también comuna de la Suiza romanda, a su vez es capital del cantón y del distrito de Neuchâtel. Geográficamente se encuentra en la costa del Lago de Neuchâtel, en la zona sur del macizo del Jura, una pequeña cadena montañosa cuyo punto más elevado está a 1720 m, su ubicación es al norte de los Alpes.

Investigadores estaban buscando mediante el sonar (sistema de localización acústica) de un barco, posibles rastros de actividad sísmica en el pasado, y el sistema detectó unos cráteres misteriosos respecto a los hallazgos habituales en este campo de la geología. Se localizaron cuatro, a más de cien metros de profundidad.

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El más grande, fue denominado por los investigadores "el cráter loco", mide no menos de 160 metros de diámetro y se encuentra a una profundidad de 30 metros, lo que lo sitúa entre los mayores conocidos en el fondo de los lagos de la Tierra.

Ante el descubrimiento tan sorprendente al principio, lo más sencillo es pensar en cráteres submarinos debidos a erupciones de metano, algo habitual y muy investigado. Sin embargo, la temperatura y el análisis isotópico (isótopos son átomos de un mismo elemento químico, cuyos núcleos tienen distinta cantidad de neutrones, y difieren en masa) de los sedimentos mezclados con agua han mostrado que no es el gas metano lo que se eleva a lo largo de las chimeneas, sino agua. "En realidad, estos son fuentes", indica Anna Reusch, estudiante de doctorado de geología, en el Institut fédéral suisse de technologie, en Zurich (Suiza), a través de "News ETH Zurich".

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Las fuentes de agua son más caliente que las del lago: 8,4 °C en el cráter, frente alrededor de 5,8 ° C habituales. El agua provendría de las montañas del Jura, y fluye a través del lago, buscando la forma más fácil de llegar a la superficie, que son los sedimentos que cubren el lago.

Erupciones esporádicas

De vez en cuando, y sin saber la causa, los cráteres, entran en actividad en forma de una erupción volcánica. El aumento de presión y el agua expulsan violentamente los sedimentos depositados en el cráter. Este fenómeno se habría producido en el "cráter loco" por última vez hace unos 1600 años.

El lago no ha sido explorado por completo. Además, no es imposible que todavía se encuentren otros cráteres análogos. Y tal vez aún más cerca de la superficie, ya que, por ahora, las aguas poco profundas (menos de 30 m) no se han rastreado. "Esto nos enseña que incluso en el siglo XXI, ¡se pueden hacer descubrimientos emocionantes en Suiza!" dice entusiasmado la investigadora. #Investigación científica