Los científicos han cuantificado la cantidad de gas que se emitió durante la espectacular erupción del volcán Bároarbunga-Holuhraun de Islandia. A partir de agosto del año pasado, el volcán Bároarbunga-Holuhraun lanzó durante seis meses once millones de toneladas de dióxido de azufre que se extendieron por el país y el Océano Atlántico hacia Europa. Afortunadamente, los impactos en la salud y el medio ambiente parecen haber sido limitados. Hubo un aumento en las quejas sobre asma y bronquitis, pero nada sustancialmente fuera de lo común.

La Doctora Barsotti, de la Oficina Meteorológica de Islandia y sus colegas, han estado evaluando cómo se desplazó el gas expulsado durante la erupción, en base a datos obtenidos de una red de sensores remotos e instrumentos in situ, que se desplegó poco después de que comenzara el evento.

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Además de la sustancia predominante, SO2, el equipo estimó que se liberaron poco mas de 6.5 millones de toneladas de dióxido de carbono, junto con cloruro de hidrógeno, en  total aproximadamente 110.000 toneladas. Bároarbunga-Holuhraun fue una de las mayores erupciones efusivas de la historia reciente de Isladia, arrojando más de 1.5 kilómetros cúbicos de lava, aunque aún así fue una erupción tranquila si la comparamos con erupción anteriores que entraron en los libros de récords.

Por ejemplo la erupción de Laki de 1783-1784 arrojó 15 kilómetros cúbicos de lava y probablemente produjo unos 110 millones de toneladas de SO2. Sus efectos se hicieron sentir a lo largo y ancho de la zona, con registros en Inglaterra en el momento de la erupción, de un gran número de muertes atribuidas a  complicaciones respiratorias.

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Por un lado, puede parecer sorprendente que no aparecieran más casos de problemas de salud tras la erupción del Bároarbunga-Holuhraun.

En ocasiones, la concentración de algunos de estos gases superó con creces los limites en aire considerados aceptables. En Islandia para el SO2 son 350 microgramos por metro cúbico. Se llegó a medir en Höfn, ciudad a unos 80 kilómetros del lugar de la erupción, hasta 21.0000 microgramos por metro cúbico. Y en la capital Reykiavik se superaron los 2.000 microgramos por metro cúbico.

La Oficina de Meteorología y equipos universitarios tomaron lecturas de una nube de SO2 que se extendía al sur a través del Atlántico. Gracias a la legislación de aire limpio, se ha eliminado gran parte de este gas contaminante, sin embargo, se detectó un pico por encima de 500 microgramos por metro cúbico en una estación de medición en Irlanda.