Desde que el cigarrillo electrónico comenzó a desarrollarse en China hacia 2004 (donde hoy se fabrica y exporta de forma masiva), su venta y promoción como presunto medio para dejar el tabaco se ha extendido sin que se conozcan lo suficiente sus efectos en la salud

Pese a que es continuamente defendido desde determinados sectores como una alternativa viable a la deshabituación al tabaco convencional, son numerosos los expertos, y no sólo los que operan a sueldo de las poderosas farmacéuticas, sino científicos biomédicos solventes e independientes, que alertan sobre la expansión indiscriminada de su venta y consumo.

Entre otras afecciones, las alteraciones sufridas por el genoma de personas fumadoras de cigarrillos convencionales y las que se han detectado en las que usan cigarrillos electrónicos son similares.

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Así lo revela un estudio presentado en la American Association for Cancer Research en abril del año pasado.

De modo similar al tabaco, los cigarrillos electrónicos pueden alterar la expresión génica en las células bronquiales. Se trata de uno de los efectos biológicos menos visibles y conocidos del consumo del cigarrillo electrónico. Las células de los bronquios en cultivo fueron expuestas a vapor de cigarrillo electrónico y a humo de tabaco, para comparar los perfiles respectivos de expresión genética in vitro, que en ambas exposiciones resultaron semejantes.

Otros estudios han encontrado que los efectos citotóxicos e inflamatorios se limitan en gran medida a los compuestos aromatizantes y en menor proporción a la nicotina, aunque también los humectantes incluidos en la composición se han asociado a la liberación de citoquinas, que modulan entre otras funciones celulares, el reconocimiento superficial, la división y la proliferación, además de regular los mecanismos de la inflamación en las mucosas respiratorias.

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No se puede de momento afirmar que los e-cigs puedan causar cáncer in vivo, como sí se ha constatado con el tabaco convencional, pero por sus resultados, los autores, entre ellos el doctor Avrum Spira (Boston University School of Medicine), sugieren que este producto está muy lejos de ser intrínsecamente benigno.  #Investigación científica