El violín de un nuevo tipo futurista, fabricado con una impresora 3D, por la empresa de diseño y arquitectura MONAD Studio en colaboración con el músico Scott Hall, se presentará por primera vez en público del 13 al 17 de abril en Nueva York (EE.UU.), como parte de un espectáculo dedicado a la impresión 3D. A diferencia de los violines tradicionales, el sonido de este extraño instrumento no se emite por cuatro cuerdas vibrantes, sino mediante un fenómeno llamado piezoelectricidad.

Cuando se someten a tensión mecánica, materiales tales como cuarzo o ciertas cerámicas se produce una señal eléctrica, la deformación del cristal causa una separación de cargas eléctricas dentro del compuesto, y en consecuencia la aparición de una diferencia de potencial que genera una corriente eléctrica.

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La aplicación con la que estamos más familiarizados es probablemente cuando la presión de un dedo comprime un cristal piezoeléctrico y produce una tensión eléctrica que se descarga abruptamente como chispas. Por el mismo principio, cuando las cuerdas de este misterioso violín (que no se sabe la composición) son sometidas a presión, el instrumento produce una corriente eléctrica, que es amplificada y convertida en ondas de sonido a través de un altavoz.

Fue en 1880 cuando Pierre Curie (esposo de la famosa física Marie Curie) y su hermano Jacques descubrieron la piezoelectricidad. Plantearon teóricamente y verificaron experimentalmente este fenómeno físico en diferentes cristales tales como: turmalina, topacio y cuarzo (que se utiliza para medir el tiempo en relojes). El efecto contrario - es decir, la capacidad de estos cristales para convertir la corriente eléctrica en una señal mecánica - se predijo teóricamente el año siguiente por el físico francés Gabriel Lippmann, efecto posteriormente verificado por los Curie.

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Una de las primeras aplicaciones importantes fue el sonar, desarrollado por Paul Langevin durante la Primera Guerra Mundial. Actualmente se utilizan principalmente cerámicas sintéticas para la fabricación de sensores (para medir la presión de los neumáticos en los automóviles y en las toberas en la aeronáutica) o actuadores capaces de transformar una corriente eléctrica en acción mecánica (enfoque automático de cámaras, ventanas de coches eléctricos ...).

En acústica, la piezoelectricidad se utiliza para convertir las ondas sonoras en señales eléctricas (micrófonos, altavoces) y ahora para producir #Música. El primer violín de este tipo, el violín piezoeléctrico, podría dar lugar a una nueva generación de instrumentos según sus diseñadores, que afirman haber recibido peticiones de músicos que quieran desarrollar su prototipo personalizado.