Mientras estamos vivos nuestro cerebro nunca descansa. Determinados circuitos cerebrales controlan las funciones automáticas del cuerpo como la respiración y el ritmo cardiaco que no pueden detenerse nunca. Pero el pensamiento tampoco se detiene. Gracias a las nuevas tecnologías como la PET (Tomografía por Emisión de Positrones) o la IRMf (Imágenes por resonancia magnética funcional) es posible para los científicos observar distintas áreas del cerebro en funcionamiento sin que resulte invasivo o peligroso para el paciente. Un estudio de la Universidad Bar-Ilan publicado en febrero de 2015 en American Scientific Journal Proceedings of the National Academy of Sciences demuestra que divagar incrementa nuestra capacidad para realizar tareas, pero ¿Cómo funciona este mecanismo?

Ya en el año 2001 el equipo del neurocientífico de Whashington, Marcus Raichle consiguió localizar los circuitos que se activan en el cerebro cuando estamos únicamente centrados en nosotros mismos, sin realizar ningún tipo de actividad.

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Los denominaron RND (Red Neuronal por Defecto), es esta red lo que nos da un sentido de la identidad a pesar de los cambios y del paso del tiempo.

El último libro de Daniel Goleman (autor de Inteligencia Emocional) titulado Focus, estudia la importancia de la atención y la manera adecuada de trabajar con ella. Podríamos simplificar el tema diciendo que hay dos tipos de atención, la concentrada y la dispersa, para Goleman concentrar la atención en un punto es el equivalente mental de trabajar un músculo ya que por naturaleza nuestra mente tiende a divagar.

Tiene que ver con los dos sistemas de pensamiento de los que habla Daniel Kahneman en su obra "Pensar Rápido Pensar Despacio", el cerebro utilizaría lo que él denomina dos sistemas para crear el pensamiento, el primero: es rápido, automático, frecuente, emocional, estereotipado y subconsciente; mientras que el segundo :es lento, requiere esfuerzo, es poco frecuente, lógico, calculador y consciente.

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Es imposible que el cerebro concentre la atención de un modo focalizado en todos los estímulos que recibe a la vez, de ahí la importancia de los dos sistemas, cuanto más controlada tengamos una acción mayor será el nivel de automatismo que le asigne el cerebro.

De esta manera podemos estar fregando los platos o conduciendo, mientras nos imaginamos de vacaciones en las Bahamas o nos convertimos en el protagonista de la película que vimos anoche. La ensoñación y de un modo más controlado la #Meditación, ayudan al cerebro a realizar nuevas conexiones neuronales, hay que tener en cuenta que el cerebro siempre está transformándose a sí mismo.

Las nuevas conexiones potencian la creatividad, al conectar ideas que en un principio no tenían relación. Es importante tener en cuenta que nuestro cerebro no distingue entre imágenes reales e imágenes inventadas, por eso a la hora de intentar conseguir logros es importante intentar visualizarlos antes.