Desde tiempos inmemorables el ser humano ha utilizado los recursos que la Tierra le ha dado para progresar y mejorar su estilo de vida, desde el agua, la tierra o incluso el viento, todo ha sido aprovechado para su propio beneficio. Pero claro está, no solo el ser humano ha utilizado esto para su conveniencia, sino que también la propia naturaleza se ha nutrido de sus propios recursos para fortalecerse y crear un mundo único.

Hace poco se ha dado a conocer gracias a los estudios de unos científicos que toda la vegetación que surge en el Amazonas se ve alimentada de los sustratos que van volando desde el Sahara hasta esta región.

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La explicación que nos dan en este estudio es que el viento consigue levantar la arena del desierto y que esta va viajando por todo el mundo depositándose en diferentes localizaciones. Hay un dicho muy conocido para los habitantes de estas tierras, en las que dice que jamás veras una misma duna en el mismo lugar, por lo que se considera un terreno en constante cambio, dado a las fuertes ráfagas de viento que se dan en el desierto y que modifican la situación del terreno.

Este viento hace que la arena más fina se levante y se desplace no solo metros, sino incluso kilómetros de su lugar de origen, pero lo que nunca podríamos haber imaginado, es que viajarán tan lejos como el Amazonas.

Se conoce que la arena, especialmente la del país Chad, es muy rica en nutrientes, sobre todo el fósforo y sus partículas son relativamente minúsculas, por lo que es muy fácil que viajen por las bolsas de aire que recorren todo el planeta.

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Esta arena va transportándose por todo el mundo, dejándose caer desde tierras asiáticas, hasta el océano pacifico y finalmente en el Amazonas en Sudamérica.

Estos nutrientes con los que cuenta esta arena, son esenciales para todas las plantas ya que les ayudan a crecer mucho mejor y más fuertes.

Este estudio se dio a conocer en la prestigiosa revista Geophysical Research Letters en la que se habla de la interconexión existente entre diferentes ecosistemas y la formulación de este esta investigación, que se ha llevado a cabo gracias al satélite Calipso de la NASA.

Como último dato, se habla que al año se depositan en el Amazonas nada más y nada menos que 27,7 millones de toneladas de esta arenilla. #Investigación científica