Un estudio de la Universidad Pacific Northwest, en el Estado de Washington, en colaboración con otras universidades y agencias gubernamentales, ha descubierto nuevos comportamientos de los microbios que viven en el Ártico bajo condiciones extremas. Los resultados aclaran su peligroso papel en el incremento de gases de efecto invernadero en la atmósfera terrestre.

Se han encontrado nuevos microbios y se han establecido patrones de comportamiento desconocidos hasta hace muy poco. Por ejemplo, que los microorganismos se desplazan a través del suelo a pesar de las bajísimas temperaturas, son capaces de transformar el hierro en energía y vivir en ambientes donde predomina el metano.

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El suelo ártico almacena millones de toneladas de gases de efecto invernadero. Si se derrite el permafrost, la capa de hielo que lo cubre de manera permanente, los gases se liberan y pasan a la atmósfera. Los microbios son la clave para comprender esta transición.

Las formas de vida que se basan en los ciclos del metano se denominan metanógenos, y cada día que pasa se descubren nuevas especies adaptadas a estas circunstancias. Estos microorganismos viven sin oxígeno. Se nutren de dióxido de carbono e hidrógeno y, como resultado de sus procesos vitales, expelen metano a la atmósfera, cargándola con este gas a medida que se repite el ciclo.

Los científicos, dirigidos por la doctora Jenni Hultman, han extraído muestras de suelo de diferentes zonas y han examinado los genes de los microorganismos que hay en cada una, sus funciones y las posibles relaciones entre unas especies y otras.

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En investigaciones anteriores realizadas en laboratorio, se ha demostrado la rapidez con que los microbios transforman los gases, pero hasta ahora no se habían realizado pruebas en un entorno natural.

Se estima que hay entre 780 y 1400 millones de toneladas de carbono almacenado en la materia vegetal bajo las regiones árticas. Cuando los microorganismos acceden a él, lo transforman en metano. Los científicos están preocupados porque el proceso es irreversible una vez que comienza. El derretimiento del permafrost facilita su tarea y acelera el proceso.

El estudio ha sido publicado en la revista Nature bajo el título "Multi-omics of permafrost, active layer and thermokarst bog soil microbiomes".