Este mes se cumplen tres años, desde que en marzo de 2012 un equipo de astrónomos aficionados descubrieran una misteriosa nube de más de medio millar de kilómetros alzada sobre los 250 kilómetros de la superficie del planeta rojo. Muchas son las incógnitas que despertó este extraño suceso sobre el astro y aún hoy día, continúan sin respuestas para las preguntas que se plantean a la comunidad científica.

Uno de los autores del artículo de la revista Nature (una de nuestras fuentes preferidas y más utilizadas que se trata de una de las revistas científicas más famosas y antiguas que se publican actualmente), ha señalado que la misteriosa nube podría estar formada por dióxido de carbono o partículas de agua condensadas, e incluso simple polvo, pero que esta hipótesis se vino abajo más tarde, es por ello que aún continúan trabajando en resolver tal misterio.

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Este forma parte de uno de los muchos misterios que giran en torno al planeta rojo, del que tanto se ha hablado sobre la existencia de metano, ahora confirmada al 100% gracias al robot Curiosity. No siendo el único astro más que estudiado últimamente en nuestro sistema solar, pues las investigaciones en torno a Titán y Ceres se han incrementado en los últimos meses, su cercanía permite trabajar mejor con este tipo de información y servirse de misiones de exploración que llegan de forma más rápida y fiable.

Tal vez, algún día quede resuelto tan inquietante misterio como muchos otros, pues la NASA ya ha confirmado el envío de humanos a este insólito planeta durante la próxima década, que permitan tomar datos que las misiones no tripuladas no son capaces de recoger.

Fue una pena que ninguna de las sondas espaciales que orbitaban Marte en el momento de la aparición de la misteriosa nube, no permitieran captar el acontecimiento.

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Momentos como este y otros fenómenos climáticos como los originados en el satélite Titán, suscitan las preguntas de tan prestigiosos investigadores que no logran ofrecernos respuestas definitivas. #Investigación científica #NASA