En la actualidad se vuelve ciertamente necesario el poder hablar inglés, sin importar si acaso tu país de origen sea España, Japón o Alemania. Se viene a decir que esta lengua es de una necesidad mayor y muchos la buscan para mayor facilidad laboral, pero, ¿es la accesibilidad a más puestos de trabajo la única ventaja de aprender una segunda lengua?

El doctor en neurología Marcelo L. Berthier afirmó que las personas bilingües (sea en la lengua que sea) aunque no implique diferencias en las capacidades cognitivas, sí que provoca un mejor desarrollo de las funciones ejecutivas (como atención, concentración, agilidad mental o memoria).

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Algunos autores le contradicen, enzarzándose en un debate que asola a los estudiosos de psicología y lingüística donde se definen los partidarios de las indudables ventajas del conocimiento de varias lenguas y sus opositores, que incluso plantean desventajas al conocimiento práctico de dos lenguas.

Algunas de las desventajas que se manifiestan para los bilingües serian un mejor procesamiento emocional y el aumento de situaciones donde las palabras quedan vagando sin llegar a ser encontradas a la hora de emplearlas (aquello de “tenerlas en la punta de la lengua). Algunos lectores pensaran que esto de “bilingüismo” no es algo tan fácil, pero ¿a qué nos referimos con bilingüismo? Los autores tienden a diferenciar el conocimiento de lenguas en monolingüismo (una lengua), bilingüismo (dos lenguas) y más recientemente han comenzado estudios del multilingüismo.

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El problema radica en una separación dentro de bilingüismo, donde encontramos tres categorías: aquellos que tienen bien desarrolladas ambas lenguas, los que han desarrollado principalmente una lengua y quienes no han logrado desarrollar correctamente ninguna de las dos lenguas (semilingües). Los científicos afirman que el semilingüismo conlleva desventajas cognitivas para las personas en esta situación.

Normalmente los semilingües son personas que a temprana edad y sin haber desarrollado correctamente su primera lengua, se les arranca de su ambiente y se les obliga a tratar de aprender una segunda lengua sin haber completado la primera. Esto es algo que psicólogos y lingüistas afirman no debería realizarse, deberían primero desarrollar una de las lenguas y, paralelo al desarrollo de esta, promover la segunda lengua, comenzando con preferencia a una lengua y desarrollándose finalmente (y si se promueve el aprendizaje de ambas) como bilingües.

Por tanto, aquí concluimos que el bilingüismo trae inmensas ventajas, pero siempre y cuando se desarrolle correctamente en su primera lengua y, tras ello, se inmersa en paralelo  en un contexto (escolar o social) donde domine la segunda.