Para entender qué tan nocivo o beneficioso puede ser utilizar #Facebook con asiduidad, habría que comenzar por preguntarse ¿para qué usamos la red social? Algunos podrán decir que recurren a ella para entretenerse en sus ratos de ocio jugando un juego, otros dirán que para estar en contacto con amigos y familiares, y muchos confesarán que mediante Facebook realizan tareas de espionaje. No necesariamente se tiene que pertenecer a un grupo u otro, pues se puede hacer todo al mismo tiempo. El problema surge cuando las intenciones principales son espiar y hurgar en la vida de otros. Esta actitud, según un reciente estudio, puede provocar envidia, y con ella, surgirán los síntomas de #Depresión por aquello que otros alcanzaron y uno mismo no lo logró.

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Auto nuevo, casa a estrenar, viajes de placer, relaciones amorosas estables, todo esto, transformado en comentarios e imágenes subidos a Facebook, son algunas de las principales causas que llevan a una persona a experimentar sensaciones de envidia. Profesionales vinculados al ámbito de la comunicación y la psicología de la Universidad de Missouri-Columbia, registraron que algunas personas se relacionan con una de las más populares redes sociales con la única intención de espiar cómo es la vida de otros.

De este modo, los investigadores encontraron que durante esta tarea seudodetectivesca a la que se le dedica todo el tiempo de navegación, los usuarios llegan a sentir envidia por los logros y éxitos que otros usuarios hacen públicos en sus perfiles. Como consecuencia directa aparecen síntomas de depresión como decaimiento, sensación de fracaso, o tristeza por lo que se cree nunca se obtendrá.

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Como contrapartida, quienes hacen un uso positivo de la red social, es decir que la usan para reencontrarse con viejos conocidos, vincularse con amigos y familiares, compartir sus propios intereses y comunicarse, experimentan sensaciones de placer. De acuerdo al estudio realizado a partir de encuestas, el grupo más afectado es el de los jóvenes adultos.

El sostén lingüístico. Seguramente, a esta altura muchos ya habrán escuchado y hasta utilizado el verboide en infinitivo "stalkear". Se trata de un nueva palabra que vino a incorporarse al español pero que proviene del inglés to stalk (espiar, acosar). Stalkear no es otra cosa que espiar a otra persona a través de internet, revisando constantemente sus actualizaciones, novedades, actividades, etc. Ahora ya saben, quienes stalkean, son más propensos a sufrir de emociones negativas.