La heliosfera tiene forma de búmeran, concluye un nuevo estudio dirigido por el profesor Merav Opher, de la Universidad de Boston, publicado por The Astrophysical Journal Letters el pasado 19 de febrero.

En su viaje alrededor de la galaxia, el Sol emite un flujo constante de partículas, un plasma denominado "viento solar" que forma un escudo electromagnético, la "heliosfera", que protege al Sistema Solar de las radiaciones del espacio exterior.

Hasta ahora, se pensaba que la heliosfera tenía la forma de una gota de agua, como un cometa que deja un rastro detrás de sí según avanza y que, en su parte frontal, produce una onda de choque similar a la que forma la navegación de un barco.

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Según la nueva investigación, el viento solar queda confinado en dos grandes chorros que viajan en direcciones opuestas a causa de la tensión que sobre él produce el campo magnético solar. En este sentido, se puede imaginar el plasma como si fuera una pasta moldeable sometida a la presión de unas gomas elásticas que la envuelven. El movimiento de traslación del Sistema Solar empuja los dos chorros hacia la cola, pero sin la fuerza necesaria para que se fundan en una sola cola y le den la clásica imagen a que estamos acostumbrados.

El estudio subraya la importancia del campo magnético a la hora de dar forma al Sistema Solar, algo a lo que hasta ahora no se le había dado la suficiente importancia, explica Opher. Para realizar la simulación informática de la que se ha obtenido la nueva imagen de la heliosfera, se han empleado datos procedentes de la sonda Voyager 1, lanzada en 1977 y que en 2012 se convirtió en el primer objeto creado por el ser humano que abandonaba el Sistema Solar.

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Según los investigadores, este nuevo modelo explica la cartografía que la sonda IBEX ha ofrecido en los últimos años, donde se observan dos lóbulos externos cuya corriente es más lenta que el resto del flujo, y donde la estructura del campo magnético está retorcida debido a las fuerzas del espacio exterior que comprimen la heliosfera. La nueva imagen también se corresponde con los datos enviados por la sonda Cassini, los cuales sugerían que la heliosfera carece de cola.

El magnetismo que moldea y propulsa los chorros de viento solar es el mismo que se observa en otros objetos cósmicos, como la Nebulosa del Cangrejo, de manera que el conocimiento de su dinámica en la heliosfera puede proporcionar información esencial para la física a gran escala. #Investigación científica