Los océanos son enormes sumideros de carbono que absorben cada año alrededor de una cuarta parte de nuestras emisiones de dióxido de carbono, la principal causa del cambio climático. En estos tiempos en que luchamos cada año contra las emisiones de dióxido de carbono debido a las actividades industriales y la deforestación - cerca de 40 mil millones de toneladas en 2013, un incremento del 2,3% con respecto a 2012 - el nivel de CO2 disuelto en los océanos sigue creciendo a un ritmo de 22 millones de toneladas al día.

En comparación con el período preindustrial, la acidez del mar ha aumentado en un 26 %; si las emisiones continúan a este ritmo, para el año 2100 la acidez se incrementará alrededor del 170 % en comparación con los niveles de la época preindustrial.

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No se conoce algo así en los últimos 56 millones de años, según un estudio previo publicado en la revista Science. La velocidad del fenómeno no tendría ningún equivalente histórico desde hace 300 millones de años.

Por tanto, es un trauma importante para la biodiversidad, que ya se enfrenta a una erosión masiva causada por la destrucción de su medio y la pesca excesiva. Los organismos más vulnerables por la bajada del pH (actualmente 8,05 y 8,25 antes de la revolución industrial) son principalmente moluscos, crustáceos, corales y algunos tipos de plancton. Por supuesto, con el tiempo, estas consecuencias pueden ser catastróficas para quienes dependen de estos recursos.

Hacia un Atlas Mundial de la acidificación marina

Para evaluar el pH del océano se toman in situ muestras de agua superficial y profunda, con el propósito de medir temperatura y salinidad y a su vez realizar experimentos de laboratorio.

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Sin embargo, estos métodos tienen sus limitaciones y son muchos los que desearían datos más importantes y globales.

Para ello, un equipo internacional de investigadores de la Universidad de Exeter, Agencia Espacial Europea (ESA), Plymouth Marine Laboratory, Ifremer y otros colaboradores, tuvieron la idea de combinar las observaciones del satélite europeo SMOS dedicado a mediciones de salinidad de los océanos y humedad del suelo, con las de Aquarius (NASA) y con medidas de temperaturas de aguas terrestres captadas por otros satélites. Esta investigación dirigida por Peter Land miembro del Laboratorio Marino de Plymouth ha sido publicada en Environmental Science and Technology. #Investigación científica

Según Roberto Sabia, ingeniero en el campo de la observación terrestre de la ESA, "Al unificar diversos esfuerzos, somos capaces por primera vez de determinar de forma sistemática utilizando satélites, el pH de las aguas superficiales. Compilando las medidas de salinidad procedentes de SMOS, nuestra intención es generar de forma consistente valor añadido a los datos, dando lugar a un atlas mundial de pH de la superficie del océano". "Esta investigación es muy importante para controlar la acidificación del océano y de las aguas superficiales y permitirá identificar fácil y rápidamente la mayoría de las zonas de riesgo", señala Jamie Shutler, de la Universidad de Exeter.