Los exoplanetas (también conocidos como planetas extrasolares) siempre han suscitado el interés de científicos y aficionados a la astronomía o a la ciencia ficción ante la posibilidad de encontrar alguno de ellos habitado, pues como ya hemos comentado en otras ocasiones, son muchísimas las estrellas que contienen este tipo de cuerpos celestes.

Normalmente, suele concebirse la vida extraterrestre como algo similar a la nuestra, por ello se busca siempre indicios de agua que pueda generarla. Lo que muchos ignoran, es que está científicamente demostrado que mediante otros compuestos, también es posible la vida.

Un buen ejemplo de ello es el satélite Titán, de Saturno, el segundo más grande del sistema solar después de Ganímedes (Júpiter), en este impresionante mundo existe un clima activo donde se originan lluvias y existen mares de metano, compuesto asociado a la vida que también ha sido hallado en Marte, por ello, la #NASA planea explorarlo antes de mediados de este siglo mediante un submarino no tripulado.

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El investigador francés Sean Raymond, basándose en estas y otras posibilidades, como so las geológicas, especula con la posibilidad de que los planetas extrasolares con forma de globo ocular puedan acoger vida compleja.

En estos curiosos planetas, la estrella anfitriona se puede observar como un punto fijo sobre el cielo, existiendo una zona permanentemente iluminada, y otra sumida en la más absoluta oscuridad.

Es por ello, según el trabajo de este prestigioso científico, será posible encontrar indicios de vida en su delgada zona habitable, a la que podríamos considerar un eterno atardecer (o amanecer, dependiendo de la concepción filosófica de cada uno).

La clave reside en encontrar elementos como el agua en estado líquido, mientras en una zona esta podría evaporarse fácilmente, la oscura sería un mundo congelado.

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Stephen Hawking, se mostró convencido de que la colonización de otros planetas es "un seguro de vida que puede asegurar la supervivencia del ser humano".