El nematodo Caenorhabditis elegans ha servido como modelo para estudiar el fenómeno de apoptosis o muerte celular programada durante décadas. Conocemos, exactamente, el número de células que componen a este gusano (1090 células) y sabemos, que de ellas, 131 mueren por apoptosis durante su desarrollo. Este gusano es muy fácil de manejar y de reproducir en el laboratorio y, además, es transparente, por lo que con un simple microscopio podemos observar cada una de sus células. Por otra parte, los científicos han descifrado completamente su información genética y esto ha permitido identificar una serie de genes (exactamente 14) que están implicados en el proceso de muerte celular.

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Todos estos estudios han sido de gran utilidad para conocer los genes capaces de producir apoptosis en las células tumorales humanas y, por lo tanto, están teniendo una gran relevancia para el diseño de nuevas terapias contra el cáncer. La importancia de C. elegans en la ciencia moderna es tal que tres premios Nobel de Medicina, los otorgados a los Dres. John Sulston, Sydney Brenner y Robert Horvitz, han sido debidos a sus trabajos sobre este gusano.

La apoptosis podría definirse como un suicidio celular por el cual los organismos nos desembarazamos de las células que no necesitamos. Estudiando el C. elegans observaron que existía un gen que impedía el suicidio celular. Este gen conocido como ced-9 tiene su equivalente en las células humanas, el gen Bcl-2. En las células tumorales, la proteína codificada por este gen, la proteína Bcl-2, está en mucha más cantidad que en las células sanas y esto hace que las células malignas no respondan a los estímulos que quieren destruirlas.

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La importancia y relevancia de este descubrimiento ha sido de extraordinaria utilidad y hoy en día existen terapias diseñadas para disminuir la proteína Bcl-2 e inducir la muerte de las células cancerígenas.

Pues bien, ahora este laureado gusano vuelve a estar de rabiosa actualidad. Un grupo japonés y la empresa Hitachi están diseñando un sistema para usar a este nematodo en la detección del cáncer. Según estudios realizados por estas dos organizaciones, el C. elegans podría ser un contrastado sabueso y ser capaz de detectar ciertas moléculas que se encuentran presentes, exclusivamente, en la orina de los enfermos con #Cáncer. Si esto fuera así, se podría disponer de un test para la detección del cáncer rápido, barato y, lo más importante, no agresivo, ya que solamente se necesitaría la orina de los posibles enfermos. Aunque, los ensayos iniciales se han realizado con un número reducido de personas, la fiabilidad de estos primeros análisis ha sido muy alta y la empresa japonesa es optimista y ha declarado que en unos tres años este nuevo sistema de detección contra el cáncer podría estar operativo para su aplicación en los hospitales de todo el mundo. #Investigación científica